La editorial de los lunes: De la violencia a la mujer solo se puede hablar con respeto

Abril 9, 2018 |
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El Nabilazo de “Bienvenidos”, la cobertura sobreexagerada al caso de Concepción Arregui, y otros tantos, son una muestra de que a la televisión chilena, principalmente a los matinales, le quedó chico y no asumen, con la responsabilidad y seriedad que el tema merece, un tema muy sensible para nuestra sociedad: La violencia a la mujer.

Porque el caso de Nabila Riffo expresó lo peor de nuestra sociedad y lo peor de nuestra televisión, solo comparado al papelón que en 1993 ocurrió en el programa “De tú a tú” de Antena 3, cuando se encontraron muertas a las víctimas del Crimen de Alcasser.

Durante ese periodo vimos deplorables escenas como el “ella se lo mereció” en “Muy Buenos Días” (al menos se agradece que hayan tenido la decencia de haber cortado de inmediato el despacho) o el famoso y tristemente célebre episodio de la revelación de los informes ginecológicos en “Bienvenidos”, que acabó con el equipo pidiendo disculpas y con Pablo Manriquez fuera del programa (aunque ahora está en el matinal del canal nacional).

También vimos el aprovechamiento de temas como los femicidios como una forma de ganar rating fácil, cosa que vemos a menudo en los mencionados matinales.

¿Y dónde está la seriedad que estos temas ameritan?

Los femicidios no son un tema que fácilmente se puedan tomar para la chacota o abordarse sin el profesionalismo que este amerita. Si quedaron atrás los momentos tristes de nuestra televisión donde se miraba a la mujer como un objeto, como alguien inferior, como una “suelta que solo quiere acostarse con hombres”, como una inculta o donde incluso un farandulito quiso agredir en vivo a una farandulita en televisión abierta (“Primer Plano” cubriendo un arrebato de Edmundo Varas contra una de sus parejas, no olvidamos ese momento en que la televisión chilena murió, más que cuando falleció Felipe Camiroaga), ¿cómo no van a ser capaces entonces de aprender de los errores?

La búsqueda de plata fácil y rating por las nubes pareciera no conocer de ética ni de responsabilidad. Nosotros, los que manejamos alguna clase de medios, tenemos una labor muy trascendental, que es la de difundir valores positivos y dejar fuera la negatividad.

Yo reitero, no le echaría la culpa al país de las cosas que hace el fachismo (culpar siempre a la mujer de querer “provocar”), porque eso, reitero, no soluciona el problema de fondo. La televisión chilena nuevamente no da el ancho en un tema tan sensible como la violencia a la mujer, y el mejor barómetro de aquello es que el CNTV de Óscar Reyes tuvo que hacerles a los canales una pauta de como abordar estas situaciones en sus noticieros y programas de entretenimiento. Lo cual demuestra una falta de autocontrol de parte de los mismos canales.

“Y se nota mucho” como diría Pagani, porque por ejemplo, Mega usó mucho el recurso de la cosificación y la violencia a las mujeres en sus realities de Ignacio Corvalán, mientras que el inescrupuloso de Patricio Hernández le bajó el perfil a estos temas.

Por eso es necesaria una nueva televisión. Para que estos temas relacionados con la violencia a la mujer se hablen como se tienen que hablar: Con respeto.

De otra forma, nos pasará como en la misma España, donde el canal TRECE (ligado a la Iglesia Católica) difundió sin anestesia un video de una violación masiva, explícito y todo, y con harta parafernalia. Nuestro rol es evitar que estas cosas pasen.