S’ha partío er Cachamandí: un cocinero único en su especie

Marzo 21, 2018 |
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Por Telemaniatico Segundo

Si hoy comparáramos una cocina con el famosísimo palacio de La Alhambra en Andalucía España bajo una baliarina de zarzuela entre las paredes, este momento da para hacer “stand by” al zapateo de bailaora, cuando la muerte exige duelo. Y no es desapercibido para los que amamos y observamos críticamente la tele, recibir a primera hora de la mañana la muerte de un español de tomo y lomo, quien hizo de preparar cocina en vivo y en directo, un contenido muy popular y atractivo entre los ’90 y la década del 2000.

Es que cuando hablamos de don Javier Pascual, referimos a eso: al “Cachamandí” como siempre le gusta definirse, ese tipo que salía en el “Buenos Días a Todos” con su boina petazeta y mezclaba cocina con pizca de humor del bueno. Luego de la legendaria y pionera Mariana Salinas (conocida por Cocinando con Mónica), el Javier se convirtió en referente y aliciente para que sus pares como Pancho Toro (TVN, Canal 13), “Coco” Pacheco, Carlos Von Mühlenbrock, Virginia Di María e incluso Cristopher Charpentier se atrevieran a multiplicar esa sazón en los matinales. Sabor que se perdió hoy, cuando la farandula u otras cosas vanales dejaron morir la cocina o lo relegaron hacia un rincón.

Su estilo marcado por el sentido casero de la vida logró ser imitado, pero JAMÁS igualado. Y es a esto último que se considera como único en su especie, dado que su receta secreta lo pudo revelar en vida ante La Tercera aparte de sus orígenes como hijo de españoles republicanos quienes junto a él huyeron de la dictadura de Franco: “Hay que darle alegría a la cocina. Estar en la cocina serio allí, no. La cocina es alegre. No puedes hacer una cocina seria. Claro, no estamos en un hotel, allí debe haber un poco más de respeto, ser un poco más cuico, se está más jodido. Pero no es así la cosa.”

Otra cosa que se rescata de su bello legado, está en que el sabor no pasa por los condimentos o el más rico de los mariscos -como lo solía hacer en sus afamadas paellas en algunas versiones de la Teletón chilena-, sino que de hacer realmente entretenido y espontáneo cocinar. Lo digo porque, gracias quizás a los farandulitos, algunos milennials e incluso la cultura facilista se ha vuelto muy triste los segmentos de cocina; y por lo cual, muy vacía esa mesa y la familia reunida al almuerzo que tanto le gustaba y quizo predicar en su larga vida don Javier. E’ dificil que esta alegría en la cocina vuelva con tantos contaminantes en los set de la tele, pero si alguien que tome en cuenta los sencillos consejos del “Cachamandí” y las pone en práctica, esta zarzuela de la vida tendría bonito final ¡Y OLÉ, por er Pascual!