Camila Cabello y Zara Larsson en Lollapalooza 2018: El triunfo de la humildad

Marzo 19, 2018 |
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Se fue una nueva versión de Lollapalooza 2018. Para el recuerdo quedará Mon Laferte y su pedido de un mejor trato para los artistas locales que se presentan en el evento y la pataleta más que habitual de Liam Gallagher que cantó cuatro canciones y luego se fue, aduciendo problemas vocales. También el lloriqueo roeckero porque en Radio Futuro pasaron a la intérprete de “Tu falta de querer” y a Damas Gratis. Que se note que los que escuchan la emisora de IARC son los más ortodoxos.

Pero también nos deja lo tremendamente bueno: Que vino primero desde Suecia y posteriormente desde Cuba. Dos huracanes llenos de sensualidad, talento y sobre todo, HUMILDAD.

Zara Larsson y Camila Cabello demostraron por qué son, junto a otros intérpretes como Dua Lipa y Bebe Rexha (dos artistas que deberían estar presentes en Lolla el próximo año), las artistas jóvenes más importantes de la escena musical actual. Más allá de favoritismos o talibanismos musicales (cofcofMarceloContrerascofcof), el éxito de ambas fue completo: Cantaron y bailaron como las diosas, irradiaron belleza, se pararon frente al público de igual a igual y hasta hicieron el “Ceacheí”.

Y si hay algo que me encanta de las poperas es que bailen. Como Britney en su mejor época. Como Katy en su más reciente tour. Como las mismas Lipa y Rexha. Como Demi Lovato con un show que prepara incluso un acto en la cama.

Larsson y Cabello son artistas muy completas que han tenido dificultades, como cualquier otra artista, para llegar hasta donde están. ¿A poco no? En el caso de Zara, estuvo desde muy pequeña en la versión sueca de “Got Talent” y de ahi a entonces no ha parado. Todos sabemos que “Mila” fue parte de Factor X, conformó Fifth Harmony, se fue formando una verdadera teleserie y el ahora cuarteto jamás volvió a ser el mismo. Una lástima porque tenían potencial verdadero y terminaron como Spice Girls cuando las abandonó Geri Haliwell.

En ese sentido, como diría el Tio Valentin, Lollapalooza este año dio en la tecla. Se enfocaron en el público juvenil y les fue tremendamente bien en esta pasada. Y vaya cómo.

Pero vamos a lo que nos convoca: Lo que más nos gusta de ambas artistas es un valor que escasea en nuestro patético jet set criollo: La humildad. Se notó en las dos cantantes, Larsson sacándose fotos con cuanto fan vio, Cabello demostrando completa disposición tanto sobre el escenario como en su M&G para Skechers. Cantan, de verdad. Bailan, de verdad. Y son personas de verdad. ¿Cómo no las vamos a adorar? ¿Cómo no las vamos a querer? ¡¿Cómo no vamos a pensar que ellas son el cambio que la TV chilena necesita?!

Hay que ver cuánta audiencia se forjó en los streams de VTR y en sus respectivas transmisiones por la cablera, porque de seguro estarán entre lo más visto. Hay público para todo y para todos. Y lo mejor es que Larsson y Cabello entretienen, y entretienen de la mejor forma: Cantando, bailando, irradiando belleza, proyectando talento, difundiendo humildad y valores positivos en la sociedad y en la juventud que a diario los sigue. ¿Por qué no las vamos a querer?

Todos coincidimos en que la gran virtud de Camila Cabello es su más que amplio registro vocal, junto con un sonido impecable, combinación de ritmos latinoamericanos con lo mejor del pop gringo, y un profesionalismo que la hace interesante. Lo mismo con la sueca, pasos que nos hacen recordar a la misma Britney en su mejor época, de hecho, con solo 20 años su talento a la hora de bailar quedó más que al descubierto. Si al fin y al cabo, de eso se trata el pop, de vivir la vida de otra manera.

El pedido de “que levante la mano el que cree que la música nos une” por parte de la rosa blanca de Cojímar lo hacemos extensivo a nuestro público. ¿Crees que la música va a salvar la televisión chilena y la va a sacar del abismo en el que unos inescrupulosos la metieron? Únete a nosotros.