Hablemos de cómo la farándula es machismo puro y duro

Marzo 7, 2018 |
Responsive image

La farándula es machista, por autonomasia. Y es que no solo le ha hecho daño a las personas que la ven mentalmente ni a quienes forman parte de ella, sino que deja como chaleco de mono a la mujer.

Recordemos, por ejemplo, cuando esa misma “gente” vendió a Valentina Roth como su niña símbolo, como alguien que lleva una vida desenfrenada y que va de pareja en pareja. Y lo vendían como si fuese un valor, o algo por el cual ella debía sentirse orgullosa. Asi, el negocio de “los tongos” se volvió algo tan rentable como peligroso. Rentable, porque llenó las arcas de los canales (cuyos dineros, desde luego, se transformaron en pérdidas por uso y abuso de estas polémicas como forma de “entretenimiento”). Y peligroso, porque al final la que queda como chaleco de mono y víctima de bullying es la misma hija del que fuera conductor de “Magnetoscopio Musical”.

En consecuencia, podríamos decir que la farándula fue la mayor promotora del bullying mediático y de humillaciones a las que sometieron a Roth. Con memes groseros como “la tipa que le gusta el p*c*”, o una imagen de “mujer fácil”, “el género más democrático de la televisión chilena” logró no solo estereotipear a esa misma persona, sino que humillarla mediáticamente. Obvio, con altos “sueldos de Madonna” de por medio. Sueldos, que por supuesto, debieron servir para otras cosas.

¿Y qué me dice de las reiteradas peleas, insultos y agresiones de Luli, Eugenia Lemos, Adriana Barrientos y otras personas de la misma calaña? La gente se rió y hasta usó como meme el “gorda lechona” de la argentina, sin embargo, nadie se fijó que era un lamentable maltrato psicológico por parte de una mujer a otra mujer. Por consiguiente, Lemos también usaba la lógica machista. La misma que usaron muchas personas, twitteros e incluso medios de comunicación, al denigrar a Nicole Moreno como una chica tonta.

Nobleza obliga, nosotros muchas veces caímos en ese juego, por lo mismo, pedimos las disculpas del caso. A veces nos dejamos llegar por nuestro pensamiento de que “la plata que cae en farándula debería invertirse en traer artistas o financiar series y películas por cuenta propia”, tanto que a veces, sin darnos cuenta, a la hora de criticar la actitud y el modus-operandi de las farandulistas, usamos su misma lógica. Prometemos que no vamos a volver a caer, palabra.

Volvamos al asunto: La farándula se encargó de usar a la mujer no solo como objeto, sino que en mostrarla como una persona vulnerable, débil, ignorante y que solo sirve para pololear o ser agresiva. Nunca vimos a “SQP” o a “Intrusos” homenajear a una mujer fuerte de la televisión ni mucho menos reconocer el talento o el profesionalismo de alguna artista, actriz o animadora. Todo no salía de lo superficial, del mundo tóxico en el que muchos se insertaron y hoy se arrepienten en lo absoluto de formar parte de ella, como por ejemplo Angie Jibaja.

La misma Oriana Marzoli comete “machismo de mujer” (huele a pilarsordismo esta frase), porque al denigrar a otra mujer por ser negra, a otra por ser extranjera, al tratar de “mono”, “macaco”, “barriobajera”, con beneplácito de Mega y de un productor perverso como Ignacio Corvalán (que además demostró que como persona es una basura gigantesca), y con la más completa indiferencia de la clase política y social, está cometiendo violencia de género. ¿Cómo nadie reparó en ello? ¿Cómo nadie se atrevió a criticarlo públicamente?

Me encantaría hacer un documental, una nota, un documento audiovisual de cómo la farándula ha contribuido en formar una sociedad machista, conformista e individualista. Asi, con lujo de detalle. Ahora, ¿Por qué Alejandra Valle, que también es parte de este género siendo feminista, no usa su tribuna en “Intrusos” para criticar las conductas que muchos de sus colegas han hecho y tomado contra varias personalidades, sean relevantes o no? No creo que la echen, no creo que pierda amistades por decir lo que piensa en territorio pantanoso. Total, “la farándula es un género muy democrático”.

Y quiero que sepan además que por eso difundimos cantantes de pop femenino, más que por su belleza, más que por ser las favoritas de “su servilleta”. Es porque ellas, de verdad, representan el canon de “mujer famosa” que nuestra televisión necesita para crecer y surgir. Cierto, pareciera que somos muy obsesivos. Pero piensen que esa obsesión se justifica porque entre un programa que pone a dos mujeres a pelear por amor, dinero o demás cosas que no deberían importarnos, y ver a una mujer talentosa (incluso a las que no me agradan, como Gaguis) dandolo todo con profesionalismo, seriedad, esfuerzo y dedicación, sin meterse nunca en peleas idiotas y aprovechando su talento lo máximo posible, sin duda me quedo con lo segundo. Más allá de gustos, necesitamos gente que haga el contrapeso a la lógica machista que muchas personas incluso siguieron, tal vez porque no tenían conciencia de lo que estaban haciendo (y hoy se arrepienten, como la misma Roth), o porque la necesidad tenía cara de hereje.