Una editorial fantástica: Ahí estaba Chile

Marzo 5, 2018 |
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Ahí estaba. Parado de igual a igual con grandes potencias.

Ahí estaba Daniela Vega, hermosa como siempre. En el mismo lugar donde estaba Jennifer Lawrence y Meryl Streep.

Ahí estaba Sebastian Leilo. Ahí, donde grandes como Steven Spielberg también hicieron de las suyas.

Ahí estaba Chile. En el ojo del mundo del entretenimiento. En “la meca del cine”.

Ahí estaba nuestro país. Diciendole al mundo que no somos tercermundistas y que podemos hacer grandes cosas cuando nos lo proponemos.

Ahí estaba el talento chileno. Ese que a diario estaba eclipsado por tongueras, ordinarias, vulgares, groseras. Ese cuyo tiempo y espacio lo ocupaban otros, sin el talento ni las aptitudes.

Ahí estaba Francisco Reyes. Quien no cayó en la red de Vicuña Mackenna, siguió en el canal nacional con la camiseta bien puesta, haciendo televisión pública de calidad mientras el matinal faranduleaba a cara destapada.

Ahí debió estar también Martín Cárcamo. Enmendando el lamentable error que cometió con Nábila Riffo y que todavía le recuerdan. Demostrando que él también puede hacer grandes cosas.

Ahí estaba el cine chileno. Que conoce de los Leilo, de los Larraín, de los Wood. Pero también de los Sebadillas y los López, cuya receta está más que gastada.

Ahí estabamos nosotros. Viendo todo por TNT y Chilevisión.

Ahí estaban las ganas, el talento, la manera distinta de reflejar la lamentable situación que viven miles de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y queers.

Ahí estaba. Y estuvimos ahí para contarlo. Para burlarnos del conservadurismo que relativiza todo, porque los de su bando no sobresalieron sin santos en la corte, aún cuando sus productos jamás han sido reconocidos ni trascendentes.

Ahí estaba nuestra gente. Esa que no necesitó de polémicas ni de peleas para sobresalir. Lo mejor de lo nuestro, desde este “país de mierda reculiao” para todo el mundo.

Qué equivocados están aquellos que se la pasan renegando de nuestra tierra. Cuando hay países que están mucho peor, como Estados Unidos o España.

Equivocados, porque ellos mismos dicen que “no tenemos niun brillo”, pero cuando hacemos arte, cultura y música de primera calidad, podemos dar grandes mensajes.

Y el mensaje de Daniela Vega es uno solo: No importa a quién ames ni quién seas. Eres fantástica. Eres fantástico.

Porque a mayor calidad, mejores resultados. Porque no hay otra manera para sobresalir que subiendo el nivel de nuestras producciones. Sean televisivas, cinematográficas, o musicales.

Porque, como dijo un dirigente vecinal en la Franja del PS del 2001: “Un país que no apueste por la cultura es un país que nunca va a ser grande”.

Ahí estaba. Estabamos todos. Los heteros, los LGBTQ, los latinos. Dando un poderoso mensaje. Que se prolongue.

Ahí estaba. El Siglo XXI. Para no volver jamás al pleistoceno.