Los Grammys y el mensaje de empoderamiento de las poperas

Enero 29, 2018 |
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Anoche, quienes vimos los Grammys por amor al arte de comentar sobre música, aparte de indignarnos por el notorio machismo a la hora de seleccionar los ganadores al máximo galardón de las artes de la canción, asistimos a una conciencia social que muchas veces se ve en eventos de esta magnitud.

En tiempos donde los discursos de odio están peligrosamente ganando terreno, en una noche tan linda como esa vimos una verdadera cumbre de divas pop, quienes demostraron por qué defienden los valores del respeto, el amor y la dignidad de las personas. La maestra de ceremonias fue Kesha, que durante estos años no lo pasó nada de bien luego del trato de esclava que ha recibido por parte de Sony Music quien la obligó a trabajar con el productor Dr. Luke, quien la abusaba sexualmente. Eso, sumado a que perdió todos los juicios, lamentablemente.

Sin embargo, Kesha Rose Sebert no se rindió y anoche envió un poderoso mensaje: La música puede ser la mejor aliada de la mujer.

Por lo mismo, llamó a las grandes Cyndi Lauper y Andra Day, y sumó a las nóveles y talentosas Bebe Rexha y Camila Cabello para hacer un espectáculo inolvidable: Cantar la emotiva canción “Praying”, con un resultado notable y sobrecogedor.

Que desinformados son aquellos que dicen que el pop es superficial y que solo saben vender colonia. Presentaciones como la de Kesha y compañía, sumado al llamado de la gran Alessia Cara de tomar conciencia sobre los suicidios y la salud mental de los adolescentes, reafirman que el pop femenino puede ser una poderosa compañía para quien lo pasa tremendamente mal por diversas circunstancias, y puede perfectamente concientizar en simples acciones sobre temas tan sensibles en la cotidianeidad el día de hoy.

¿Entonces? Fue poderosa la presencia de Cyndi Lauper y Andra Day, y fue igual de poderosa la inclusión de Rexha, que ha lanzado 3 exitosos EPs y se consagró como una nueva hitmaker, al igual que la cubano-mexicana que ofreció un igual de poderoso discurso en favor de los llamados “Dreamers”. Que gran mensaje que nos brinda la unión entre lo nuevo y lo clásico. Que inspirador el voto de apoyo y fraternidad que hay en el pop femenino. Son personas que saben cómo llegar a su público, que más que cantar se atreven a hablar sin tapujos sobre los problemas de la sociedad en el mundo de hoy. La violencia, el odio, el desprecio, el tener que pisotear el trabajo de otros para llegar alto. Cosas que hemos visto aquí, allá y en todas partes.

Kesha, pese a que perdió ante Ed Sheeran (y con todo Twitter pasando del amor al odio en su relación con el británico), ganó un lugar en la trascendencia. Y para eso no hay Grammy que valga, mientras se logra hacer algo muy importante: Concientizar a través del entretenimiento. Algo que saben muy bien en la industria televisiva estadounidense a la hora de invitar artistas, y que acá lamentablemente se les olvidó y se escondió detrás de una alfombra usada por ya-sabes-quienes.

Kesha abrazandose con Bebe Rexha después de su performance en los Grammys… Cuanto talento reunido.

El blanco, el color de la paz, fue el color de la vestimenta para magna ocasión. Y además, representan los sueños que tuvieron y todo lo que tuvieron que vivir para estar en la cúspide en que están hoy día. Ya lo decía la canción, “Para subir al cielo se necesita una escalera larga”. Para muchas artistas, acá y allá, la escalera ha sido mucho más larga que de costumbre, pero lo importante es llegar al cielo.

Ese abrazo de Kesha con cada una de quienes la acompañaron reafirma el compañerismo y, reitero, la fraternidad y unión que hay dentro del pop femenino. Valores que no se pierden, estando en la cima o el principio de los charts, porque más importante que ser el número uno en Billboard lo es ser el número uno sin perder por ningún motivo lo que te hizo perseguir tus sueños. Esa es la enseñanza de anoche.

Asi que ahora toca decidir entre dos maneras de ser famoso. La manera fácil, que es la forma cansina que todos conocemos, o la manera difícil, pero que al fin y al cabo es enriquecedora. Afortunadamente, nosotros ya decidimos la forma perfecta, correcta y adecuada. ¿Y usted?