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Enero 29, 2018 |
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Se fue un nuevo Festival del Huaso de Olmué y nos deja ciertas cosas para la reflexión.

La primera, es que ya no debería ser “del Huaso”. Y es que los puristas del folklore (que por lo que estoy leyendo en estos días son tan insoportables como los rockeros y los fans de la música clásica) no ven con buenos ojos que no esté presente la cueca. Tenemos que tener en cuenta que, al mando de TVN, se está buscando la evolución adecuada sin perder el vuelo que ha agarrado desde que el canal estatal tomó el evento en 2014.

Y vaya como ha progresado: Es un festival honesto, que no se cree el cuento ni que anda hablando de más, no se anda con egocentrismos ni con chabacanería. Eso debería enorgullecernos a todos quienes tenemos la difícil misión de ser jueces en el noble arte de comentar el acontecer televisivo. Es cosa de ver que la reina del evento fue una periodista profesional y querida como Scarleth Cardenas y que no hubo personas nefastas en la candidatura. Ojo, no estoy comparando, pero en ese sentido, se ha cuidado la imagen de Olmué y vaya como lo ha hecho.

Por el lado de la animación, Karen Döggenweiler y Leo Caprile cumplieron. Para el hombre de “La Ley de Moraga” ya es habitual dominar al público del Patagüal, lo mismo para la primera dama de Bellavista 0990. Sería bueno verlos en algun estelar hecho con más ganas que presupuesto, pero donde las ganas de entretener con clase sean más fuertes que la pobreza.

Pero volvamos a Olmué: Un festival que ha cuidado la línea y que ha insertado en el vocabulario tevito una hermosa frase: La multiculturalidad. Un derivado de la diversidad.

¿Qué vimos en estas 4 noches? Vimos todos los estilos de música habidos y por haber. Desde la cueca, pasando por la rumba flamenca, el pop, ritmos urbanos, sonidos andinos y la cumbia de etiqueta que siempre eleva el nivel para un excelente cierre de fiesta. ¡Exacto! Lo que tanto pedimos y anhelamos para el resto del año, no solo en verano.

Este recuento no lo vamos a hacer por días como nuestro colega Nerdy en Fotech, sino que vamos a ir por partes, empezando por…

Lo malo:

Los Huasos Quincheros: Tratenme de comunista y todo lo que quieran pero las pifias se la tenían bien merecidas. Ahora, debieron acomodarlos mejor porque para muchos son un ícono de la música folclorica y tal. Respeto su opinión pero para mi no son más que artistas que representan tiempos nefastos para nuestro país. Los que se burlaron de los caidos en el golpe y celebraban la asunción de Pinochet en la TV de inicios de los 70s (incluso tildaban de “llorona” a Hortensia Bussi) y los que estaban ahi siempre, al lado del Capitán General y asesino. No olvidemos tampoco el rol de Benjamin Mackenna en la Secretaría de Relaciones Culturales en los años grises que tuvo Chile, donde censuraba canciones (sino pregúntenle a Fernando Ubiergo) y se habla de que destruía el catálogo de los artistas exiliados. Eso de artistas de izquierda y de derecha es un enfrentamiento que nunca se va a acabar, pero los que más trascendieron y los que más talento tienen son los zurdos, mientras que a Los Quincheros solo los escuchamos en el playlist del supermercado en Fiestas Patrias.

Los Enanitos Verdes: Hablemos claro, como dijo Marisela. Si bien estuvieron en un perfecto estado, la voz de Marciano Cantero estuvo débil, como bien dijo el colega Nerdy, sonaba como si estuviese saliendo del carrete desenfrenado. Sonaron mal, hubo problemas de sonido y se llenaron de críticas en Twitter. Una lástima, son un clásico del rock latino en los 80s y parte de los 90s.

Rodrigo González: En libreto y en puesta en escena decepcionó. No convenció a la gallá y yo difícilmente pude reir en ese entonces. Y eso que estaba casi a puntito de irme a la durma puesto que salió casi a la madrugada. No si quieren parecerse a Viña.

Álvaro Salas: Si usted hizo el drinking game por cada chiste repetido que contó el ex conductor de “Viva el Lunes”, seguramente habrá quedado arriba de la pelota. No obstante, fue uno de los más vistos de todo el Festival con 27 puntos de peak, lo que por supuesto no quita lo avejentado de su repertorio. Algunos chistes eran de cuando entrevistaba a Xuxa en el recordado estelar de Bertrán.

Lo “discreto” (en homenaje a la gran Yolanda Montecinos):

Edo Caroe: Debo ser sincero, esperaba más. No apareció el puntudo mago-humorista con sus genialidades si en cuanto a humor negro y contingente se requiere, y para muchos, tiene una explicación: Cambió el guionista. Sin embargo, a diferencia de González, tuvo sus momentos graciosos como el “Nefli”, la rutina de las pelotas y uno que otro chiste. Se extrañó su análisis de la actualidad, me hubiese gustado un chiste sobre el votante de Piñera y de Kast.

Lo bueno:

Residente: No hay que se de izquierda para decir que de que sabe, sabe. Con canciones de “Calle 13” y de su disco como solista, René Perez Joglar la hizo de principio a fin. No solo en canciones sino que hablando de la educación gratuita y de calidad e invitando a un grupo de mapuches al escenario a pedir sus justas causas. ¿A qué me recuerda eso? A otros momentos íconicos como cuando Joaquín Sabina cantó “Violetas para Violeta”, incluyendo esa notable frase de “Pregúntale a los milicos qué hicieron en La Moneda”, o cuando Illapu invitó a los estudiantes a dar su proclama causando la indignación de Macarena Santelices.

Lo notable, sobresaliente (en homenaje al gran Christian Martinoli):

Camila Gallardo: ¡Tenemos pop, señores! La verdadera ganadora de “The Voice Chile” demostró por qué es una de las artistas chilenas de mayor proyección y de alta jerarquía hoy por hoy. Talento tiene, voz también, un timbre que nos hizo acordar a otras excelentes cantantes como Janis Joplin, Carole King o Joan Jett. Además, ese look de intelectual sexy simplemente me enamoró. Ya quiero escuchar su primer disco completo llamado “Rosa”.

Felipe Avello: Simplemente un genio. Fue por lejos la nota alta de este Festival, y no es para menos. Quien era considerado como un niño rebelde en los tiempos de “la tiendita de la opinión” demostró que no era más que un incomprendido que pudo madurar de la mano del Stand Up Comedy y de la irreverencia, que sin duda es su sello. Hizo bien sus meses de radio junto a Caroe en Los 40.

Moral Distraída: Otro de los que cumplieron a cabalidad con su mezcla de pop con sonidos tropicales. Sin duda la música chilena está dando de qué hablar.

Gipsy Kings: Tributo o originales, trajeron varios recuerdos de cuando la rompían con éxitos como “Bamboleo” y “Djobí Djobá”.

Gepe: Más de ese pop chileno que la rompe en las radios. Un excelente artista que ha alcanzado la madurez sin perder elementos que lo han hecho un imprescindible, como el llamado “andipop”. La intervención de María Esther Zamora fue un plus en su show de primera línea.

Santaferia: Otros grandes, los pioneros de la “cumbia casera”. Como dato, ellos fueron víctimas del desprecio de los pinochetistas que esperaban a los Quincheros tildándolos de marihuaneros.

Jordan: Como bien dijo Nerdy, un fiel exponente de la “cumbia con traje”, al más puro estilo del Kanela, Américo y los Megapuesta. Excelente fin de fiesta.