La broma cruel de los “Tiempos mejores”: Farandulitos hablando de meritocracia

Diciembre 21, 2017 |
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El día de ayer, entre las celebraciones de los piñeristas, los farandulitos volvieron a sentirse ganadores. Sobre todo una.

Romina Zalazar trató de “buenos para nada” y de “gente que no trabaja” a la gente de izquierda a través de Twitter. Perdón, pero… ¿Quién es ella para venir a hablar de esfuerzo y trabajo? ¿Cuando su carrera, y la de todos los farandulitos, ha sido basada en insultarse, pelearse por amores y hacer y hablar leseras?

¿Ella, la que estudió en una universidad callampa, cuestionada por todos lados, viene a hablarnos de meritocracia?

¿Ella, la que junto con otros y otras, impidió que tú, yo, y muchos jovenes, vieran a gente talentosa en nuestros medios? ¿La misma? ¿La que, junto con sus mal llamados colegas, difundió el odio, machismo y la discriminación entre los chilenos con beneplácito de las televisoras?

Parece que el ladrón cree que todos son de su misma condición. Yo soy de izquierda, y yo trabajo. Soy feliz de trabajar. Yo me desespero cuando no encuentro pega y ahora que estoy en la capital no me complico tanto, porque pega para mi campo hay, de sobra.

Y ahora los farandulitos vienen a hablar cómodamente y sueltos de cuerpo de “meritocracia”. Mala broma, de las crueles. Porque es fácil hablar de “esfuerzo y trabajo” desde tu cuna de oro, desde tu posición privilegiada que te dieron los medios más nefastos del país. Es fácil, ahora que ganó Piñera, hablar de “esfuerzo” cuando la industria te regaló todo. Por eso estan en crisis.

No hay farandulito bueno. Ni farandulita buena. La misma Kel Calderón se las da de feminista y defensora de la Comunidad LGBTQ pero no de corazón, sino que solo por motivos comerciales como su rol como rostro de Johnson, una empresa a la que el mismo Piñera la salvó de la quiebra.

No vengan a hablarnos de meritocracia, porque ustedes no son precisamente el mejor ejemplo. Farandulitos de mierda. Vayanse de la televisión que nadie los quiere y solo los descerebrados valoran sus maldades televisadas.