La editorial de los lunes: Por una Ley de Medios en Chile

Octubre 30, 2017 |
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Para empezar, les planteamos ayer tres temas para hablar hoy en nuestra editorial, y ustedes escogieron este porque era el más trascendente.

Tanto Alejandro Guillier como Beatriz Sánchez han propuesto a la ciudadanía la necesidad no solo de una televisión pública, sino que también de una Ley de Medios en nuestro país, para controlar y mantener a raya al poder de la prensa chilena, que es capaz de meter cuco con las reformas y hacerle creer a la vieja que comparte cadenas en WhatsApp de que nuestro país se cae a pedazos.

Y ambos tienen mucho asidero en sus propuestas: Trabajaron en medios, son periodistas y, por lo mismo, hablan y proponen con mucho conocimiento de causa. Alejandro como Beatriz fueron colegas tanto en ADN Radio Chile como en La Red, saben mucho del tejemaneje de los mismos y además, de seguro, tienen la receta para que la televisión salga de la crisis en la que está metido desde el 2014.

Creo que en 1991, el gran Eleodoro Rodríguez Matte ya planteaba la necesidad de una Ley de Medios en una cena de aniversario de UCTV, esto por la programación cultural y la cuota mínima de telenovelas extranjeras. Lo primero ya se zanjó y con éxito en el canal que él hizo grande, pero lo segundo se hace más que necesario cuando un canal estatal programa turcas, y otro programa más turcas y otro aún más turcas.

Una Ley de Medios que no solo debe atacar a los problemas de fondo de la tele, sino que también de la radio. El mito dice que en Concepción, el Lobby de los Mosciatti en su tierra es gigante para impedir que Radio Cooperativa salga en FM en la cuna de este humilde “juego a hablar de tele”, así como también es inconcebible que Radio Armonía se apodere de cuanto dial encuentre en licitación, perjudicando a otras radios que merecen más salir en más ciudades y así extender su cobertura, como por ejemplo, Tele13 Radio, Candela y Carolina. Y también IARC con su dominio preponderante en la torta publicitaria, por mucho que Los 40 se haya vuelto más popera y hayan emisoras que me agradan, como la alicaída ADN (que perdió muchos oyentes desde que se fueron el “Es lo que hay”, Diana Massis y Lucho Hernández) y la Concierto.

Una Ley de Medios que además debe atacar los problemas de la prensa escrita, hoy manejada en su mayoría por una sola ideología: La centroderecha (COPESA) y la ultraderecha (El Mercurio). Vaya que extrañamos medios como La Época, Siete y El Metropolitano. Vaya que necesitamos otras voces que puedan contrastar a lo que nos dice la elite, y además, que permita a más gentes opinar y hablar con objetividad y verdadero pluralismo de los temas que más convocan a la ciudadanía.

Volviendo a lo tevito, una Ley de Medios es necesaria. Hoy la farándula está muerta porque no se reinventó y porque el juego nefasto ya se volvió repetitivo. ¿Y cómo asegurarnos de que no vuelva más? Simple: Prohibiéndola de cuajo. Asi, cortando por lo sano. Una prohibición de la farándula no solo beneficiará a quienes queremos ver una televisión sin cahuines, sino que hará un llamado a la TV chilena a reinventarse y permitirá que la plata, hoy escasa en varias televisoras, se invierta en lo que corresponde. Quizá ese fue el gran error de la ley K, que no reguló a un monstruo que hoy sobrevive… porque agregaron temas contingentes (Jorge Rial habla comodamente de Santiago Maldonado, del 2×1 y del momento de la Selección Argentina, acá olvídate de ver al panel de “Intrusos” o “Primer Plano” hablándote de la gratuidad).

Hay que también elevar la cuota de programación nacional, para que Telecanal y La Red vuelvan a producir. Y al igual que en Brasil, hay que obligar a los canales a contar con un Departamento de Prensa, para que ambos canales y el futuro Canal 5 den espacio a lo periodístico.

Como planteaba Don Eleodoro en 1991, hay que poner un mínimo de novelas extranjeras, con solo dos bastan y sobran. No importa la nacionalidad, dos novelas foráneas son suficientes, y no tienen que ir en el prime time.

Y ya que mencionamos el horario estelar, por el bien de la salud mental del chileno que tiene que ir a trabajar tempranazo al día siguiente, el prime debe iniciar a las 22:00. Ni un minuto más ni menos, solo una hora del noticiero es suficiente. Y en el horario de mediodía y de la noche, para que no sigamos viendo horribles notas de la ruta del completo o el Día del Zapatero en una comuna de Santiago.

Creo que una Ley de Medios es necesaria en un Chile que demanda respuestas y que los elementos por los que se informa estén a la altura. Porque de otra forma, nada bueno puede salir de una industria que te vende a farandulines como heroes o ejemplos de meritocracia, y te dice además que los cantantes nacionales son fomes, malos y que los foráneos que vienen acá no tienen talento y no pueden aparecer en nuestra TV por “malos”. No por caros, por “malos”. Dejemos de pensar que el chileno es inculto, porque la gran cantidad de gente que fue a la FILSA te dice lo contrario, y yo lo viví en carne propia.

  • Rubén Ignacio Araneda Manríque

    Subsidio Estatal para todos los canales de TV y Radioemisoras, Cadenas Obligatorias e informativos obligatorios, máximo 60 minutos.

    • Hernán Patricio Vega Berardi

      Así se habla, amigo Rubén.