La editorial de los lunes: La tele les hizo mal

Octubre 23, 2017 |
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Desde acá reconozco que mi bronca no debería ser contra los farandulitos y las farandulitas en si, sino que contra aquellos que las impusieron a propósito para que ni tú ni yo supiéramos las desigualdades y los problemas políticos que pasaban en nuestro país. Reconozco que muchas veces patinamos en nuestros juicios hacia esa clase de personas.

Pero todo eso es porque esas personas no constituyen ningún valor positivo, al no tener ideales ni talento ni aptitudes, ni mucho menos vocación real para aparecer en televisión. Entonces, ¿Por qué nos invadieron y nos llenaron los cojones con sus aventuras, desventuras, lios amorosos, peleas físicas y verbales y tonterías varias?

Porque a alguien dentro de la TV, que de seguro hizo la campaña al “gobierno de excelencia”, se le ocurrió que era más rentable llevarlos a ellos que a una cantante, era más fácil que la gente viera como dos personas que ni tú ni yo conocemos, ni que tenemos por qué conocer tampoco, se peleaban por cosas tan irrelevantes como una toalla o un hombre que le pertenecía. Y acá llega la frase para el bronce del productor de “Intrusos”, Rodrigo León: “Nosotros hacemos entretención con orgullo y sin culpa”.

Pues, mijo, vaya teniendo culpa. Un poquito aunque sea.

Porque desde acá se nota que la sobreexposición de esa gente en todos los medios, en desmedro de los que si son talentosos, a la larga les hizo mal. Porque de tanto salir en televisión bloqueando a los que si merecen estar en ella, se volvieron locos, con problemas psicológicos heavy, su adicción a las cámaras les jugó en contra y ahora quieren que vuelvan a pescarlos.

¿Y cómo? Haciendo las mismas tonteras que hace 5 o 6 años, pero ahora sin éxito.

El mito dice que por su sanidad mental, un programa de farándula dejó de cubrir a un farandulito. Podrían hacer lo mismo con todos ellos, y no solo eso, podrían derechamente desaparecer de la faz de la televisión. Le hará bien a ellos, e incluso a nosotros mismos, que queremos ver una clase distinta de televisión. Sin antivalores, ni peleas guionizadas ni mucho menos mentiras.

Porque eso después influye en las clases sociales altas y bajas, al debatir con gritos, al pelear por cosas tan imbéciles, al insultarse entre familiares y amigos. Asi como Pinochet trajo el narco para prejuzgar a las clases más bajas, la farándula impuso el cahuin para imponer a gente de dudosa reputación para mantener una sintonía altísima que hoy ya no tienen, porque la gente ya conoce su juego, y ya sabe que lo hacen para que nosotros no conozcamos que, por debajo, los políticos y poderes fácticos nos están dejando en pelota moral y económicamente.

Por eso, le hago esta pregunta: ¿Usted encuentra justo que en los canales de televisión como Mega se promocione descaradamente a los chicos reality promocionando las “sensuales fotos” o las “ardientes poses” de ellas, y ni siquiera se hable de la mudanza de Américo a Estados Unidos, del encuentro de Mon Laferte con Hayley Williams de Paramore, o el nuevo single de Javiera Mena, que a la vez, es el primero bajo la nuencia de Sony Music Chile (que ojalá pronto se pongan a promocionar a las Ventino)? ¿Encuentra que es justo que se hable de las andanzas de los farandulitos que quedaron y que luchan sin éxito por revivir sus falsas carreras, y no del concierto de Fifth Harmony y sus mensajes contra el odio, o del futuro show que brindará Iggy Azalea para grandes y chicos?

No se usted, pero yo no lo encuentro justo, y eso habla de que la desigualdad por las cuales se protesta cada día de forma presencial y en redes sociales, también está muy presente en la televisión. Y contra eso también hay que luchar.

¿Y si nos operamos de los farandulitos y mejor la tele se dedica a hacer una televisión con valores, sentido, entendimiento y razón, trayendo a renombrados cantantes y actores, y facturando personas que si constituyen mensajes positivos de superación e ideales? Sería la mejor forma de superar la maldita crisis. Porque por lo visto, a esa clase de “gente”, la tele les hizo mal.