Editorial: Un triste cumpleaños

Octubre 4, 2017 |
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Mañana la TV chilena debería estar de fiesta. 60 años no se cumplen todos los días y debería evocarse el recuerdo de viejos programas, rostros, ejecutivos, profesionales, actores y artistas que hicieron grande a la industria.

Pero no. El ambiente en esta oportunidad no está para celebraciones ni para tirar la casa por la ventana. Una crisis tremenda, en todo ángulo y sentido, le ha quitado a la pequeña pantalla en Chile sus ganas de celebrar.

No hay artistas. No hay futuro. No hay utilidades. No hay programación variada y diversa. No hay audiencias de altura. No hay información relevante y seria. No hay espacios para niños y jovenes.

Simplemente la TV chilena renunció a sus labores de informar, educar y entretener. No informa porque sirve a los poderes que la manejan y no a la gente que los ve. No educa… bueno, solo hay un canal que lo hace por convicción, y es el que volvió a posicionarla en el primer lugar. Y no entretiene, porque la concepción que tienen algunos de entretenimiento se aleja bastante de los canones internacionales de televisión.

Digame, ¿Usted ya no siente la misma sensación de antaño cuando prende su televisor y ve que un canal pasa novelas, y otro canal pasa novelas, y otro canal también pasa novelas? ¿O cuando un matinal se extiende y tiene que hacer cualquier cosa para que dure lo que está establecido que tiene que durar? ¿O cuando un noticiero decide no hablar de casos de corrupción y se dedica a meter cuco con la delincuencia, y de pilón, se remite a hablar de temas tan intrascendentes como un perro que roba empanadas?

Créame, cada vez que voy por material televisivo a la Biblioteca Nacional y veo noticias de entre 1987 y 1998, me encuentro con una televisión mejor que la de ahora en cualquier sentido. Veo los esfuerzos que hacían canales como UCTV de ofrecer más y mejor contenido de calidad, gracias a los mismos profesionales de los cuales la televisión hoy reniega diciendo que eran “pacatos”.

¿Es pacato traer artistas del momento y acercarlos a la audiencia nacional? ¿Es pacato trabajar codo a codo con importantes productoras para crear contenidos de calidad, asi como también de generar instancias trascendentes como el Debate Presidencial Aylwin-Büchi de 1989? ¿Dónde quedaron esas ganas de generar más y mejores contenidos hechos en casa?

Cada vez que se anunciaba un artista que venía a algún estelar, se anunciaba con bombos y platillos, como todo un acontecimiento casi irrepetible en nuestras pantallas.

Habían ganas, la TV era una fiesta, la tele en Chile estaba vestido con ropa elegante. Hoy solo tiene ropa de calle y quieren dejarla en pelota.

¿Por qué? Porque los que se fueron con el copete, las minas y los snacks para su casa en los últimos siete años (y probablemente más) fueron un grupo de borrachos, cobardes, mafiosos y faltos de ética que, para que nosotros no nos centremos en lo importante, se dedicaron no solo a derribar a gente que hacía bien la pega sistemáticamente y a través de la pantalla, sino que también se impusieron “personajes” de dudosa reputación, sin talento, sin vocación, con estilos de vida deplorables.

Ellos fueron los únicos que ganaron: Los malos. Los que usaron la televisión para fines personales, para enriquecerse, para ser parte de una cofradía que no les pertenece, de la que no deberían sentirse parte. Una casta que impuso lo peor que vimos en televisión durante un gobierno que fue el más nefasto para nuestra patria. Debe ser por eso que los únicos que se quedaron viendo TV abierta son precisamente fachos, retrógrados, machistas, homofóbicos, la vieja que comparte cadenas de WhatsApp y se creyó el cuento de que el país se cae a pedazos y que la situación no da para más, y un largo etcétera.

Y a la vez, son los únicos que tendrán “tiempos mejores”. Las pelotas.

Muchos nos sentimos excluidos y exiliados de la televisión chilena. Porque no ofrece los contenidos que nosotros buscamos, y como no los encontramos, los localizamos en Netflix y en YouTube, con cosas mejores pero hechas por gente que sabe. Y esa gente que sabe, por ahora no está en nuestro país trabajando en la tele.

Yo le doy como caja al tema de la música en vivo en televisión… ¿Y sabe por qué soy majadero y un tanto obsesivo con ese tema? Porque me llega a dar rabia como acá en Chile, miles de personas que pertenecen a varias fandoms están viendo una idiotez de reality de encierro que se dedica a promover antivalores como el bullying, el racismo, la discriminación y la violencia de género. ¿Por qué cree que encuentro cuma y rasca a Ignacio Corvalán y de rebote a Carlos Valencia?

¿Qué dirían sus mismos ídolos, que los vemos en medios y en entrevistas hablando de la diversidad de género, del respeto y de amar al prójimo, si se enteraran que sus propios fans están viendo contenidos que van contra lo que ellos predican? ¿No cree usted que es ilógico, que debería haber un cambio pero radical?

¿Por qué mientras la TV chilena seguía insistiendo en la pseudociencia, lo paranormal y en escándalos faranduleros que ya no nos importan, la TV argentina se atrevía y llevaba a una cantante de altísima jerarquía como Becky G a un matinal, en este caso, “Morfi” de Telefe? ¿Por qué mientras la TV chilena insiste en pagarle las operaciones a las y los chicos reality que vienen desde España, la brasilera sigue difundiendo su música de allá y de otras partes del mundo?

¿Por qué tenemos que estar condenados a ver contenidos basura y a “gente” de mierda, cuando deberíamos ver a personas con valores e ideas a la par con grandes industrias?

Lo único que podría salvar a nuestra TV hoy es que Viacom sea el socio extranjero de Luksic en la propiedad de Canal 13, o un consorcio multimedial que si tenga claro qué es lo que demandan las audiencias de mi país compre Telecanal, y que esta, haga una campaña muy masiva y dirigida a su competencia como Becker, Virgin y WOM, enfocandose en una programación del más alto nivel.

Pero lo único que se es que esa “gente” que llegó a la tele de la noche a la mañana, que ganó sueldos de Madonna quien sabe si ilicitamente o no, y que se creyó actor y cantante solo por hacer el loco y pelearse con otra persona frente a las cámaras, le hizo un tremendo daño a nuestra TV. Y eso también es parte de una crisis gigante, que todavía no tiene solución, y menos la tendrá si siguen creyendo que la solución es volver al 2012, cuando lo que fue éxito en esa época no va a resultar ahora, porque los tiempos cambiaron.

Y no, para mi, el cahuin y el pelearse frente a una cámara no es televisión.

Los cahuines, para los peladores. La televisión, para todos. Recuperemos lo que nos pertenece.

  • Hernán Patricio Vega Berardi

    Tienes toda la razón, y como dijo Lucas Tañeda “Estás en lo cierto”.
    Lamentablemente es el desempeño de sus ejecutivos y de dueños como Luksic y Bethia que están aguando esta gran celebración televisiva y esto nos parece inaceptable.
    Ellos no saben que para celebrar un aniversario como este se requiere solamente buenos recuerdos, buenas nostalgia, abundante emoción, buenos reconocimientos y una buena perspectiva hacia el futuro y nada de porquerías, fomezas ni payasadas al aire.
    Eso no se hace, sres. ejecutivos, esa no es la forma correcta de hacer televisión, y si algo le llega a pasar a nuestra querida televisión y esto sigue así, uds. ejecutivos imprudentes serán los responsables.
    Por eso, y perdón que lo diga amigo Roberto, para que nuestra TV ya no siga cayendo a pedazos, nunca se debe decir que “no hay nada que celebrar”, porque mientras esas tonterías de siempre (Farándulas, turcas, noticieros larguiruchos, yá saben) siguen en pantalla, nosotros jamás bajaremos la guardia. Siempre hay tiempo para poner de pie nuestra querida televisión, nunca nos rendiremos hasta que la TV y sus contenidos vuelvan a ser como en las eras de oro, basta de farándulas, basta de malos contenidos, basta de ropas de calle y chicas sexys en horario para menores, basta de subir el rating con tonterías, y yá es hora de recordar y cuidar el legado que nos dejaron nuestros talentosos antepasados y cambiar y arreglar bruscamente nuestra televisión.
    Para estos 60 años, es mejor recordar grandes hitos que han marcado nuestra historia y olvidarse de las tonterías televisivas de hoy para así avanzar más hacia el futuro.
    Eso es. Viva nuestra televisión de calidad por siempre. Un abrazo, amigo Roberto.

  • Rubén Ignacio Araneda Manríque

    Concuerdo contigo Roberto. La TV Chilena no está para fiestas, al menos por ahora. Este triste cumpleaños, es más que eso, es un Funeral.

    • Hernán Patricio Vega Berardi

      Exactamente, amigo Rubén. Vaya “regalito” de cumpleaños que recibió nuestra TV Chilena, ¿No?