La editorial de los lunes: Beatriz Sánchez, Sergio Melnick y los programas políticos

Septiembre 25, 2017 |
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La semana pasada, Beatriz Sánchez, candidata a la presidencia por el Frente Amplio, anunció que se negaría a debatir en el programa “En buen chileno” de Canal 13, debido a que uno de los panelistas, Sergio Melnick, fue un ex ministro de la Dictadura y ex militante de Avanzada Nacional (ese siniestro partido de Alvaro Corbalán) que tenía voz y voto en plena democracia.

De inmediato, muchos derechistas salieron a denostar a la periodista, mientras que otros apoyaron a la otrora conductora del recordado “Hora 20”. De inmediato también, la pedantería de Marco Enriquez-Ominami se dejó sentir diciendo que igual fue conductora de un canal que fundó Melnick… Si, él fue el primer director ejecutivo de La Red, pero Sanchez llegó al canal cuando es manejado por Remigio Angel Gonzalez, el “fantasma” guatemalteco.

Sumado a que en la última edición, Canal 13 blindó al panelista, el cuestionado director de prensa Cristian Bofill apeló a la “pluralidad de voces” para defender a Melnick, asi como Ivan Valenzuela le prestó ropa en vivo al hombre del pendulo.

Acá tenemos dos serios problemas: El primero es que muchos se quejan de que Sanchez no vaya a ese programa político en particular, siendo que hay problemas de expresión de ideas mucho mayores que pasan colado por la mayoría de la prensa preponderante de este pobre país, por ejemplo, que Piñera no vaya a un debate sobre Ciencia, Tecnología e Innovación realizado por Congreso Futuro en conjunto con CNN Chile y Chilevisión. De hecho, el hombre de los bracitos cortos y las manos largas tampoco irá a un debate sobre el estado de la salud que será transmitido por la Radio UChile.

Obvio, Beatriz es del Frente Amplio, que es una izquierda renovada, pero que le falta definirse en ciertos temas. Además, la mania de los que componen esa coalición de querer ser ellos los protagonistas hace que uno ya deje de verlos como una real alternativa al duopolio político.

Eso, sumado a que Pamela Jiles no tiene nada que hacer en política, ya que de tanto participar para el género televisivo más facho y elitista de los medios de comunicación terminó descalificando a Carmen Hertz. Pero eso pertenece a otra discusión. Volvamos a lo que importa…

Según la lógica derechista, Sánchez no puede faltar a los debates o programas que ella quiera, pero Piñera perfectamente puede. Obvio, él tiene plata, no va a robar (?).

Y por otro lado, acá se pretende dar validez a una persona que no es democrática y a un programa que no representa la pluralidad de voces.

“En buen chileno” es un programa horrible. Y no solo por la presencia de Melnick que también, sino que por la falta de diversidad de los panelistas, teniendo a una portavoz de la izquierda neoliberal como Mariana Aylwin (si, es mentira ese dicho de “De tal palo, Talcahuano astilla”). ¿Y por qué lo digo? Porque faltan voces más jóvenes.

Faltan voces de las facciones más jóvenes de la Nueva Mayoría, faltan exponentes mejor preparados y menos fascistas que Melnick, faltan representantes del Frente Amplio, hasta del PRO, independientes y de la ultraizquierda. Pero en mi opinión, el también ex panelista de Tolerancia Cero no tiene nada que hacer en ningún medio de comunicación.

¿Por qué? Porque alguien que tuvo vinculación directa con años nefastos para nuestro país, en cualquier territorio serio, no debería tener cabida ni hablar de democracia tan abiertamente y suelto de cuerpo en un programa político.

Y lo otro, es que “Mesa Central” de Tele13 Radio, que también conduce Ivan Valenzuela, es mucho mejor que “En buen chileno”, que más bien parece un espacio de barrabrava del Güiña. Y podría sumar a lo que hace Paulsen en La Clave, Cecilia Rovaretti en Cooperativa y Mauricio Hofmann en ADN, porque en la radio si hay democracia y se eligen con pinzas a sus lideres de opinión… Salvo en la 92.1, donde son fanáticos de la posverdad.

Pero bueno, estamos hablando del mismo medio de comunicación que le da voz y pantalla a pusilánimes como el Pastor Soto, Salfate, Aroldo Maciel, los pseudocientificos y tarotistas…