La editorial de los lunes: Una televisión más chilena y más cualitativa

Septiembre 18, 2017 |
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“Tiene que cambiar de aires, lo necesita
esta tierra que ha sido tan maltratada
aire puro que cure viejas heridas
aire fresco que anuncie de nuevo el alba”
(Fragmento inicial del jingle del PSOE para las elecciones generales de 1982)

A nuestra televisión le robaron todo: Su inteligencia, su creatividad, sus ganas de crear formatos e historias trascendentes y por sobre todo… su futuro. Todo indica que su 60 aniversario será un cumpleaños triste, tirado para amargo. Porque de ser una industria con trabajo seguro, pasó a ser un nido de ratas donde no impera precisamente la meritocracia, donde se escuchan más las planillas de Excel más que los televidentes… los pocos televidentes que les quedan.

Pero por sobre todo: Le robaron su identidad y su apego con Chile. Porque seamos claros: “Sábados Gigantes” era Chile, “Martes 13” era acercar artistas de peso gordo a Chile, “Informe Especial” tenía que ver con Chile y la presencia de nuestro país en hechos de vital importancia, “Contacto” era periodismo de investigación hecho en Chile, el Canal 2 Rock & Pop y la Zona de Contacto eran propuestas hechas en Chile, los guionistas de los 80s y 90s adaptaron las geniales historias brasileras a la idiosincracia chilena con éxito.

Raúl Matas, Antonio Vodanovic y el mismo Don Francisco fueron las caras visibles de Chile en las televisiones de España y Estados Unidos; Gonzalo Bertrán, Antonio Menchaca y Eduardo Dominguez le dieron otro color a la industria en épocas grises para nuestro país.

Entre operadores políticos y productores sedientos de “entretener” entre miles de comillas usando a dos modelos para pelearse frente a las cámaras, se robaron el futuro y la historia de nuestra pequeña pantalla. Y lo peor es que esa costumbre ni siquiera es chilena: Es argentina, es española, pero no es para nada chilena.

¿A qué voy con esto? A la necesidad de crear. Canal 13 en los 80s y 90s tomó varios elementos de las televisiones de diferentes países y los adaptó a la idiosincracia nacional. Agarraron “America’s Most Funniest Videos” y lo chilenizaron para crear “Video Loco” que hoy es recordado por todas las generaciones que lo vieron; tomaron de Japón programas familiares con familias y lo adaptaron a la realidad de Chile creando “Maravillozoo” y “Si se la puede, gana”, todos programas que marcaron una época y son añorados por muchos que los vimos.

El mismo Don Francisco, en sus enemil viajes hacia Estados Unidos, sacó varios programas de concursos de Estados Unidos y los acercó al chileno promedio, como tú o como yo. Gonzalo Bertrán diría yo que se inspiró en los estelares y shows musicales que creaba TVE en esa época y los echó a andar con mucho presupuesto en un estilo de hacer tele que hoy se extraña.

Y eso nos acercó a titanes del entretenimiento televisivo. Y solo sucede cuando tienes televisión de calidad, sin medias tintas y con harto trabajo, esfuerzo y dedicación.

Necesitamos una televisión “más chilena”. ¿Y a qué me refiero con “más chilena”? No, no me refiero a programas folclóricos como “Chilenazo” y “Esquinazo”. Me refiero a que sea más cercana, honesta y pueda mostrar como somos los chilenos… pero de verdad.

“Más chilena” significa que la TV chilena vuelva a trabajar de la mano con los sellos presentes acá, y no solo con las multinacionales. Ahora que miles de artistas chilenos están siendo tomados en cuenta por grandes disqueras, como en los viejos tiempos, eso se hace más que necesario. Todavía está en mi recuerdo ese gran ejercicio de juntar a Manuel García con Lali Espósito en “Bienvenidos”. ¿Por qué no volver a intentar esto?

“Más chilena” significa que nos podamos ver en el espejo, como lo hace Pancho Saavedra de sábado en sábado en “Lugares que Hablan”. Revivió la cultura y le ganó a programas siúticos como “Maldita Moda” que le hacen creer a los farandulitos que tienen derecho a ponerse los mismos atuendos que las chicas de Hollywood, cuando el curicano ha demostrado que es mucho más importante ver a ese hombre que hace patria en el rincón más apartado de Chile, pero que no pierde su alegría ni su felicidad.

“Más chilena” significa que la TV se haga cargo de los problemas del Chile de hoy y no los esconda tras la alfombra. Tanto de la vecina que no puede costear su tratamiento, como del senador que usa la política para enriquecerse y redactar leyes pauteadas por los poderes fácticos.

“Más chilena” significa apoyar lo nuestro… lo bueno y lo nuestro. Lo que se hace con amor, con trabajo serio. Dejar de creer que lo chileno es malo.

“Más chilena” significa inventar otro tipo de ficción, como lo que ocurre con “Irreversible”, una nueva declaración de principios para la creación de historias en Canal 13, que ojalá se siga en futuros proyectos del área dramática.

Ya, pero tu pides una TV “más chilena” y quieres puras cantantes gringas

Buen intento, señor bot farandulero, pero no. Cuando uno pide artistas de alto vuelo en la TV chilena, también uno quiere que se impulse la producción nacional. ¿O quiere que vuelva a hablar de cuando Bienvenidos junto a Lali con García lo más bien?

Y en la noche, cuando los millenialls deberían estar viendo a sus artistas sin pagar cargo por servicio ni exhorbitantes precios por estar más cerca de ellos, están viendo a personajes racistas y borrachos. Y yo no quiero eso para mi juventud.

Cuando uno pide cantantes gringas, lo que se busca lograr es que los sellos chilenos les digan a sus filiales en determinados países que Chile es un buen polo televisivo para que ellos hagan sus giras promocionales. Y puede ser un negocio que ofrezca ganancias para todos: Para los creativos, para los mismos sellos y para la industria, que puede volver a crecer si se lo propone.

Al final, es Chile el que necesita medios que estén a su altura. Nuestra gente, el ciudadano de a pie, el mismo campesino que hace patria en los lugares que visita Pancho, necesitan una televisión mejor, que los refleje, identifique y los respete en su inteligencia. Pues cuando eso sucede, la industria puede ser más y mejor valorada.

Feliz 18 para todos.

  • Hernán Patricio Vega Berardi

    Bién dicho, amigo Roberto. Asi se habla. ¡¡VIVA CHILE!!