Lapidario informe de Académico de la UChile: “La TV abierta está en crisis porque todos hacen lo mismo”

Septiembre 6, 2017 |
Responsive image

Negar que la crisis de la TV chilena es, aparte de monetaria, valórica y ética, es ser cómplice pasivo de la pobredumbre programática que nuestra pequeña pantalla ha estado ofreciéndonos, desde mucho antes de que aparecieran las novelas turcas y de que nuestros ejecutivos prefirieran despedir gente eligiendo lo importado, en vez del buen contenido nacional.

Una verdadera “cadena nacional ilegal” (parafraseando a 6-7-8) que consiste en exponer las miserias de gente que nunca has oido hablar en tu vida ni mucho menos que tiene relevancia para nuestras vidas, sumada a la maratón de telenovelas que se ofrece últimamente en la tarde. Lo peor es que la prensa eligió, en vez de apoyar lo nuestro, despedazar al único canal que propuso algo para cambiar el panorama, como el TVN de Carmen Gloria López.

Ante esto, el académico de la Universidad de Chile Bernardo Amigo, en entrevista con El Mostrador, fue bastante lapidario con la causa y efecto que está haciendo que nuestra tele esté viviendo su más triste cumpleaños, en el año de su 60 aniversario.

“La estandarización, característica de la TV chilena, ha comenzado a manifestar su agotamiento. Todos los noticiarios son estructuralmente idénticos, los matinales son en el mismo horario y hacen cosas muy parecidas, la parrilla programática es muy similar en términos de géneros… lo mismo todos los días y a la misma hora”, declara Amigo. Además advierte: “Esto evidencia una tremenda pobreza, en el contexto actual de diversidad de la televisión pagada y de internet. Si bien, los canales ‘compiten’, esa competencia no necesariamente adhiere calidad. La tendencia que ha tenido la TV chilena de pelearse franjas horarias con los mismos géneros sin hacer innovaciones, ha comenzado a tener un impacto negativo en la calidad de los contenidos”.

Sobre el mensaje que entrega la TV abierta, él declara: “Primero, creo prudente contextualizar la situación de la televisión chilena en el escenario actual, ya que los programas de hoy no tienen nada que ver con los de años atrás. En ese sentido, la televisión de hoy se ha ido insertando, progresivamente, en la nueva ecología de medios de comunicación, la cual tiene por protagonistas a las redes sociales virtuales e internet. Nosotros como grupo de investigación hemos desarrollado estudios sobre televisión hace más de 15 años y, de cierta forma, nos vimos forzados a salirnos de esa línea e investigar de lleno las transformaciones sociales a partir de los procesos de convergencia mediáticos que afectan y transforman a la TV y a las prácticas de los sujetos respecto de ella.”.

Consultado sobre la farándula, él constata que ellos han tenido rating, sin embargo, la subida de audiencia de varios programas culturales ha hecho equilibrar la balanza en los gustos de la gente, por lo que no hay que sacar conclusiones apresuradas sobre qué es lo que la gente quiere ver.

Su diagnóstico sobre la situación de la TV actual es más que lapidario, y hace referencia a la monotonía de la oferta programática: “Los canales abiertos están en crisis. La TV abierta está en crisis. Solo podría evaluarla a partir de esa constatación. Desde hace mucho tiempo que observamos uno de los momentos más complejos para la TV chilena. En el aspecto económico, por ejemplo, el mercado publicitario se ha diversificado muchísimo por lo que, en términos relativos, han disminuido las tasas de anunciantes. Por otro lado, la estandarización, característica de la TV chilena, ha comenzado a manifestar su agotamiento. Todos los noticiarios son estructuralmente idénticos, los matinales son en el mismo horario y hacen cosas muy parecidas, la parrilla programática es muy similar en términos de géneros… lo mismo todos los días y a la misma hora. Esto evidencia una tremenda pobreza, en el contexto actual de diversidad de la televisión pagada y de internet. Si bien, los canales “compiten”, esa competencia no necesariamente adhiere calidad. La tendencia que ha tenido la TV chilena de pelearse franjas horarias con los mismos géneros sin hacer innovaciones, ha comenzado a tener un impacto negativo en la calidad de los contenidos”.

Sin duda, un tirón de orejas que se suma a varios que han dado, incluso autoridades de países que tienen televisión de calidad como Canadá y Alemania, acerca de la pobre realidad de nuestra TV.