Editorial: En defensa de los artistas chilenos… los buenos artistas chilenos

Agosto 29, 2017 |
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Primero que nada, perdón por la tardanza en esta editorial que debió ir ayer, sin embargo, debido a contratiempos y a que estaba con un amago de resfrío, y también por mi preocupación por los VMAs, decidí posponerla para hoy. Pero acá voy.

El nuevo rock-pop chileno, con nombres como Francisca Valenzuela, Javiera Mena, Gepe, Camila Gallardo, Camila Moreno, Denise Rosenthal y tantos otros anónimos que buscan su oportunidad en los medios, es una corriente tan buena y tan diversa como la llamada “nueva ola”, el rock ochentero y noventero (impulsada por programas como “Más Música” y radios de la época como Concierto, Carolina y Rock & Pop). Sin embargo, determinados artistas han estado recibiendo el odio y el chaqueteo de un pueblo que odia a sus artistas, a su cultura y a la gente con ideales.

Pero… ¿Por qué esa gente gasta su vida en no permitir que gente que no le ha hecho daño a nadie y que ha usado su condición de famoso para excelentes iniciativas, en vez de gastar el mismo odio en idiotas que si han hecho daño social y mental?

Es una coyuntura tan lamentable como certera. Se piensa que la mayoría de los artistas chilenos son “apitutados” y “fomes”, y eso es muy peligroso, sobre todo tratándose de gente que se crió con el “modelo Primer Plano” de fama.

Y en la mayoría de los casos, los mismos programas faranduleros han acrecentado el odio inmerecido hacia gente que solo quiere demostrar su arte. ¿Se acuerda cuando en “SQP” trataron de “carita de nana” a Anita Tijoux? ¿Se acuerda cuando Hugo Valencia en “Bienvenidos” hizo bolsa a Javiera Mena porque se le olvidó la letra cantando con Alejandro Sanz en el Festival de Viña?

Si, los mismos que impulsaron una carrera musical de mentira como la de Kenita Larrain, los mismos que vendieron como artistas a los que no lo son, que incluso mostraron su proceso de desarrollo de su malévolo tema como si fuese una cantante de importancia o de alta jerarquía como Madonna (no, en serio, en “Secreto a voces” hicieron eso, y no recuerdo qué programa le preguntó a los radialistas si podían tocar ese tema en sus respectivas emisoras), se atreven a decir que nuestros cantantes son “fomes”.

O sea, ¿nadie quiere hacerse cargo del poco desarrollo musical de nuestro país? ¿Vamos a volver a los tiempos de la dictadura, donde los talentosos habían sido silenciados, exiliados e incluso torturados y asesinados por pensar distinto, y a cambio tuvimos a cantantes empaquetados que ni siquiera llegaron a sacar un miserable disco?

¿Por qué en otros países como Brasil, Rede Globo da amplios espacios a favorecer a sus artistas, como cuando artistas como Ludmilla, Wesley Safadao y Anitta estrenan sus nuevos clips en programas como “Encontro”, “Video Show” e incluso aparecen con documentales sobre sus giras en “Fantástico”? ¿Por qué ellos si apoyan lo que es suyo y nosotros no? ¿Acaso nos quieren obligar a que nos conformemos con migajas de gente y solo nos resignemos?

Últimamente tuve una conversación muy aspera con un twittero sobre Camila Gallardo, él piensa que es un “invento del 20%”. ¿O sea, Universal Music la contrató luego de su paso por “The Voice Chile” por ser un invento? ¿Qué le decimos al manager del sello, que no la contrate, que deje de pensar en artistas locales y en el desarrollo de la música en nuestro país? ¿Le decimos que ni se le ocurra pensar en artistas chilenos y nos den solo lo de afuera? En muchas presentaciones, Gallardo ha demostrado una inconmensurable capacidad vocal, y aparte de eso, ha logrado realizar canciones muy buenas como “Abrázame” o “Un poco más de frio”. ¿Y la vamos a chaquetear diciendo que es un “invento”?

Hay gente que detesta a Francisca Valenzuela… ¿En serio? ¿A la persona que no solo se ha reinventado excelentemente con “Tajo Abierto” (seré sincero, sus dos anteriores discos no me gustaban, pero en la tercera se reivindicó, y vaya como lo hizo) sino que ha usado su influencia para crear el “Ruidosa Fest”, un evento dedicado a impulsar el pop y el rock realizado por mujeres, que no fue cubierto por ningún canal de televisión de este país? ¿Ni siquiera por el Vía X?

Hay gente que sigue cobrándole a Javiera Mena su bochorno con Sanz… ¿Acaso en Estados Unidos todavía hay personas que se burlan de Christina Aguilera por haberse olvidado del himno gringo en un Superbowl? Entonces burlémonos también de Adele que pidió reiniciar su actuación en los últimos Grammys.

No es chauvinismo, no es defender solo “porque es chileno”. Se trata de algo de sentido común, que es lo que promovemos en LTSC. Se trata de orgullecernos de lo nuestro, de los buenos artistas que se destacan afuera. ¿Qué dirá el gran Víctor Jara, que además de cantante era productor musical en TVN antes del golpe, si se enterara que hay chilenos que odian a su propia identidad? ¿Qué dirá Violeta Parra, que este año cumplió 100 años de su nacimiento con la indiferencia de los medios, si se enterara que la gente en su país se dedica a idolatrar a una racista que ni siquiera es chilena, en vez de gente que tiene que hacer malabares para que un medio siquiera la pesque?

Podrán sonar duras estas palabras y a muchos que se creen dueños de la verdad no les va a agradar, sin embargo, me veo en la imperosa necesidad de hacer esta defensa, además porque estoy en una radio online que se autopropuso tocar más que solo el 20% de música nacional, y darle cabida a aquellos que no solo no los pescan en la tele, sino que en las mismas radioemisoras.

Entonces, no pisoteemos a una o varias personas que no le han hecho daño a nadie. Que no nos coarten la música ni la cultura. De lo contrario, estaremos legitimando un modelo que solo trajo la perdición, y a una clase de “gente” que se robó algo más que la plata de los canales: El futuro de toda una industria.

Para cerrar, les dejo una campaña de Latina Televisión de Perú en el que, con ejemplos como “Yo Soy” y “La Voz Perú”, se han propuesto darle cabida al talento de su propio país, usando el lema #NosHacemosCargo, que nació de la tragedia de principios de año. Y acá en Chile… ¿Quién quiere hacerse cargo? Porque nosotros ya lo hicimos.