“Tranquilo Papá”: Una teleserie cuica que se burla de la clase media

Mayo 4, 2017 |
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Cuando se trata de hacer teleseries, el dueño de la receta efectiva y complaciente, solo se empeña en repetir formulas. Quena Rencoret así lo concibe y realiza una enésima versión de historias entre ricos y pobres, pero que en esta ocasión con “Tranquilo Papá” solo se centra en los cuicos.

Y ese es el gran problema. Esta es una teleserie muy cuica. Muy abnegada en las clases pudientes de la capital o de cualquier región del país, esa donde la clase más humilde no existe o se mira con el más absoluto desprecio por todo lo que representan o al miedo que pueda constituirles a esos mismos seres el hecho de bajar del oriente de Plaza Italia.

¿Entonces? “Tranquilo Papá” representa la zona de confort de la que todavía no salen Rodrigo Bastías y Elena Muñoz: Ricos vs Pobres. Las clases que se odian mutuamente. Lamentablemente e increíblemente, esta novela con un esquema repetido, aun así le gana a la historia fresca y muy actual del canal público. Y no, no me estoy abanderizando por TVN, porque si fuese así, me devoraría todas las turcas que están pasando y que van a pasar. Y si me lees seguido, sabes que no es asi.

Porque además de todo, “Tranquilo Papá” es una novela con problemas que no nos representan, con comodidades que muchos no tienen, con hijos vagonetas y zorrones que son precisamente el público objetivo del reality que ha bajado considerablemente su sintonía, y que no solo se burla de aquellos como nosotros que tenemos que hacer malabares para llegar a fin de mes… sino que de los estudiantes.

Si, porque también hay una lamentable y esquizofrénica caricatura de los líderes estudiantiles como Camila Vallejo (al cual en el mismo canal el año pasado le hicieron una horrible parodia en “Morandé con Compañía”, programa que conduce un machista y homofóbico militante de RN), pero no solo de la actual diputada, sino que de aquellos estudiantes que luchan dia a dia para ser alguien en la vida, y que tienen que endeudarse por 15 o 20 años para pagar un CAE creado solo para beneficiar a los bancos y que más que beneficiarlos, los perjudica. Y no solo eso, sino que se burla de todos aquellos que luchan para que la educación de calidad no sea un privilegio, sino que un derecho social y público garantizado. Tal vez al votante promedio de Piñera le de risa, pero a nosotros no. Pero qué le vas a explicar este factor a alguien que estudia en una universidad ultra exclusiva.

Cuento corto, “Tranquilo Papá” es una novela que mira con absoluto desprecio a los trabajadores y a las clases más humildes de nuestro país. Entonces, no quiero siquiera creer que existen personas que ganan menos o solo el sueldo minimo que se entretengan viendo algo como eso. Y si lo hay, quiero creer que no es por aspiracionalismo o por fachopobrismo, la admiración benevolente a aquellos que evaden impuestos y que financian políticos corruptos para “sacar adelante al país”. Ma que bona dona.

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