La crisis “a la argentina” de la TV chilena

Abril 28, 2017 |
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¿Y por qué “a la argentina”? Se los trataré de graficar mejor posible:

En la nefasta dictadura trasandina, y más aún en los años 90s, con el apogeo del “neoliberalismo” y de la llamada “convertibilidad” de un peso es igual a un dolar, se privilegiaron las importaciones extranjeras por sobre la industria nacional. De la misma manera que se privatizaron empresas estatales como YPF y Aerolíneas Argentinas (que por fortuna, fueron recuperadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner), además del cierre de pequeños y medianos negocios porque, sea su competencia o grandes empresas de retail, vendían productos foráneos a precios de los que, según las mismas palabras de los comerciantes de la época, no se podían competir. Esto siguió en el gobierno de De La Rúa y acabó como todos sabemos, Corralito, estado de sitio, renuncia de Cavallo y posterior salida en helicóptero desde la Casa Rosada.

Lamentablemente, esto está volviendo a ocurrir con el arribo de Mauricio Macri y el equipo de Cambiemos, autodenominado como “el mejor equipo de los últimos 50 años” (¿será que el ex dirigente de Boca Juniors y también ex jefe de gobierno porteño se leyó 10 veces el manual de Piñera?) en el que precisamente se encuentran ex ministros precisamente de la “Alianza”, como es el caso de Patricia Bullrich. Pequeños comerciantes que tienen que cerrar sus negocios, mientras grandes como SanCor y La Serenísima tienen que realizar una fuerte reducción de personal por la alza del costo de materias primas.

Por eso, podríamos decir que la crisis que la TV chilena vive desde el 2014 (o desde mucho antes, si dejamos de enfocarnos solamente en lo monetario y hablamos también de contenidos) es precisamente “ATeCé a la argentina”: El privilegio de algunos canales por lo foráneo, en este caso, las novelas turcas, que se compran a precio de huevo y se prefieren más que producir ficciones, estelares y franjeados en nuestro país con nuestra gente. Pero como dice ese sabio dicho, “Lo barato sale caro”.

Y pasó lo mismo que cuando nuestras televisoras prefirieron financiar tongos y potenciar a personajes de dudosa reputación, en vez de valorar el talento de aquí y de allá. El público los está abandonando.

La verdad es que me da vergüenza que TVN, un canal público, que por ser público tiene que producir más cosas en nuestro país con profesionales 100% chilenos, apueste por tres turcas, incluyendo “Elif”, “Gunes” y la que entrará en relevo de “Un diablo con ángel”. Pensar que en octubre de 2015 intentaron subir sus bonos con espacios como “Noticreo”, la adaptación brasilera de “Carrusel”, “Puro Chile” y demás espacios, que si bien elevaron algunos de ellos el nivel y el espíritu de una televisora como ella en la situación que está hasta hoy, no constituyeron audiencia. ¿Por qué? Precisamente por las turcas.

Paradoja o no, lo que no funcionó acá, si funciona en Paraguay, una industria diametralmente con menores recursos que nuestro país, pero que si piensa en todos los integrantes de la familia: Hace algunas semanas RPC estrenó un nuevo franjeado enfocado al público infantojuvenil, con gran éxito y además sirviendo como buque para una nueva etapa para el 13 guaraní en medio de un cambio de propietarios.

Estados Unidos no tiene la televisión que tiene por privilegiar la producción foránea, pero estamos hablando de los mayores fabricantes de televisión, sea de la buena como las series de Netflix o de las networks, o de la mala como los talk shows dramatizados estilo Jerry Springer (que por fortuna, se emiten en estaciones de menor rating o cutres, como por ejemplo, WPIX de Nueva York). España, Italia, Reino Unido, Australia, Alemania y tantas otras superpotencias televisivas, tampoco consiguieron ser gigantes de la noche a la mañana prefiriendo lo extranjero y lo barato a que lo nacional, que sabemos que cuesta, y en estos tiempos, cuesta bastante, pero que finalmente vale la pena. Es cosa de ver la cantidad de gente que sigue series como “Juana Brava”, “Bala Loca” y “El reemplazante” en Netflix, ficciones que nos farreamos tanto las televisoras como nosotros como televidentes. Y a que no adivinan, por obra y gracia de las turcas también (no olvidemos que “Zamudio”, que terminó siendo galardonada en Francia, marcó bajo los 10 puntos mientras esa porquería de “Sila” marcaba 30, un hito histórico de malas elecciones).

Afortunadamente, los fans de Canal 13 están pegandose el alcachofazo de que ninguna turca da la pelea ni saca la cara por el canal del angelito. Ni mucho menos “Kosem”, que vaya que está siendo marketeada hasta el cansancio, pero que sigue estando entre el tercer y cuarto lugar de las preferencias.

¿Estarán a tiempo de enmendar el rumbo los ejecutivos? Al fin y al cabo, ene gente quedó sin pega por la predilección de los canales por las turcas, que es igual a esos miles de comerciantes y dueños de negocios que lo perdieron todo allende Los Andes en los 90s, en el 2001 y desde el 2016 en adelante. Dios quiera que no termine mal, como precisamente ocurrió en las Argentinas.

  • Dream Conde

    sjw neocomunista