Centralismo sísmico (o la necesidad de la televisión regional)

Abril 26, 2017 |
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Lunes 24 de abril, 18:38 horas. Un fuerte sismo de 6.9 grados en la escala de Richter con epicentro en la bahía de Valparaíso, precedido de una serie de temblores en días previos, moviliza la atención de los medios de comunicación. Gran parte de los canales de televisión interrumpió su programación habitual a nivel nacional para informar de lo sucedido hasta empalmar con su noticiero central, con la excepción de Mega que emitió el capítulo de su teleserie “Tranquilo Papá”.

Revisando mis redes sociales, entre réplica y réplica, algunos de mis contactos que viven en la Región de Tarapacá manifestaban su disconformidad acerca de la “excesiva” cobertura televisiva sobre el sismo. Uno de sus argumentos se refiere al poco o nulo interés acerca de similares sucesos en la zona, sólo preocupándose cuando “la sangre llegó al río”, como por ejemplo los terremotos del 1 y 2 de abril de 2014.

Más allá de la evidencia de un enfoque centralista en los medios de comunicación nacionales, que también se replica sin querer en los medios regionales, situaciones como ésta hace pensar en la importancia de una televisión regional fuerte, necesaria no sólo en emergencias, sino que en todo momento.

¿Hubo referentes? Sí.

Al hablar de televisión regional, quizás los grandes referentes que se me vienen a la cabeza son UCV Televisión y Telenorte, la extinta red de televisión creada por la Universidad Católica del Norte. El canal universitario porteño tuvo el acierto de llegar a Santiago a mediados de los ’70, no solo con los dibujos animados que acompañaban a Roberto Nicolini en Pipiripao, también con las imágenes y los hechos que ocurrían en la V Región. Bueno, eso antes de que el Pollo Valdivia colonizara el canal, y de la venta.

Telenorte, en cambio, no llegó a la capital. En su mejor momento formó su red con cuatro estaciones base en Arica, Iquique, Antofagasta y La Serena, junto a sus respectivas repetidoras en el interior. La fórmula del éxito del canal se basó en complementar la programación de los canales santiaguinos que no llegaban a la zona Norte, con la producción local; pero cuando Canal 13, CHV, Mega y La Red ampliaron su señal, rápidamente vino su decadencia hasta su muerte en 2001.

Para ahondar más en el tema de Telenorte, recomiendo ver el capítulo del canal de Youtube Canal15 al respecto. Una historia contada en primera persona, por Fernando Castro.

Hoy en día hay canales regionales que hacen bien la pega, y son reconocidos por sus públicos

Antofagasta TV en la II Región, Contivisión en el Maule, TVU y Canal 9 en Concepción, ITV Patagonia y Pingüino TV en Punta Arenas, son los ejemplos más connotados. Pero para el público, cuando alguien le habla de “televisión regional”, lo asocia inmediatamente a la idea de producciones de baja calidad y escasos recursos.

La 8va Encuesta Nacional de Televisión del Consejo Nacional de Televisión señala que el 40% de los encuestados en regiones se muestran satisfechos o muy satisfechos con la televisión regional. Las razones para su satisfacción están en que las estaciones muestran la realidad local (70%), tienen una programación buena o diversa (21,7%) e informan en forma adecuada (18,8%). El porcentaje de conocimiento de los canales regionales llega al 37,6%.

Por el contrario, un 44% de los encuestados señala estar poco y nada satisfecho con la televisión regional. Sus razones están en que su programación es mala o aburrida (35%), la poca variedad (33,2%), la mala calidad de la información (18,6%), la mala calidad técnica de la señal (13,3%), la falta de información local (8,7%), la falta de presupuesto y profesionalismo (6,6%), la ausencia de programas culturales y educativos (4,8%) y la presencia exclusiva de estos canales en la TV por suscripción (2,5%). El porcentaje de desconocimiento de los canales regionales llega al 62,4%.

Con la implantación de la Televisión Digital Terrestre, cuyo camino ha sido excesivamente lento, se presenta a los canales regionales un nuevo escenario. Es la oportunidad para ofrecer una programación atractiva, aprovechando sus recursos o aliándose con aquellos creadores regionales que hacen productos audiovisuales de calidad. Aunque claro, en algunos casos esto puede no ser así, como lo que ha ocurrido con TV Maule.

En definitiva, el desarrollo de una televisión regional competitiva pasa por el apoyo de las audiencias a los proyectos de los canales, siempre y cuando se encuentre un sello identitario en la programación. Ver un canal local que imita los esquemas de contenido santiaguino, no tiene sentido para la formación de la identidad propia de una ciudad o región; pero cuando toma esos elementos y los junta con su idiosincrasia, el producto puede perdurar. De esta forma, la gente de nuestras regiones no se quedan con la idea de que los medios regionales sirven solo para saber dónde tembló.