Querido profarándula

Marzo 30, 2017 |
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Antes que nada, quiero que usted sepa que esto está lejos de ser una carta de odio hacia usted, que hizo suyo un género televisivo que es todo lo que nosotros no queremos ser, ni mucho menos, lo que queremos que sea todo nuestro país.

Solo quiero que usted, si es que tiene algo de inteligencia, algo si quiera, se mire al espejo y piense cómo ha maniatado, chantajeado la televisión, asi como ha confundido a la gente diciendo que la televisión “familiar”, la que existía en los 80s y 90s, era “conservadora” y que no se puede volver siquiera a invertir en aquello por considerarla viejuna.

Desde luego, desde su concepción de “tontera” como algo “transgresor”, piensa que el hecho de que una chica reality trate de forma racista a otra competidora es algo para aplaudir o para decir que una persona es “directa, auténtica y sincera”. Para mi el insulto jamás será una forma de ser diversa, pero para usted, que creció viendo como dos modelos se peleaban en pos de la entretención, de seguro que si. Total, sus cánones son bien bajos.

Para entender su forma de vida, digamos que mientras más silicona tenga un cuerpo, más rica se ve. Mientras más insulte, se es más auténtico. Si es más loca, más conseguirá su aceptación, total, “sin cuarto medio ganó más que alguien con título”. ¿Y cómo quiere usted que lo tomemos en serio en este sitio si lo único que ha conseguido en 15 años de vigencia es que la gente adoptara más conductas violentas, más insultos, más vejaciones, más machismo y más pérdida de nivel en el debate?

Lo peor es que esa forma de vida ha contagiado a los ejecutivos chilenos con un virus, haciendo que pierda su creatividad y que ella no salga de la historia ABC1 del pobre que se enamora del rico, o del rico que está aburrido de darle todo a sus hijos zorrones, o cualquier cosa que incluya a personajes del que el común de las personas en este país simplemente se aburrió.

¿O qué? ¿Me va a decir que la fuga de televidentes al cable, Netflix y a los youtubers llegó de la noche a la mañana? No compadre, todo es paulatino.

Porque en el cable está todo lo que no debió perderse jamás: Creatividad. En Netflix tienes más shows de comedia, series, incluso estelares (como lo que hace Chelsea Handler) que en nuestra pequeña pantalla. Los YouTubers (que a mi gusto, no merecen el odio que muchos les agarran, sobre todo en Twitter), si bien parte de sus contenidos son vacíos, sin duda han sabido llegar bien a su público, incluso consiguiendo buenisimos invitados. Si, lo que la televisión chilena renunció a hacer porque usted convenció a los ejecutivos de que todo eso “era caro”.

Pues bien, permitame decirle a usted, enemigo de la cultura, que en Estados Unidos, el gobierno de Barack Obama potenció tanto la música que incluso invitaba a varios artistas a una serie de conciertos desde la Casa Blanca, la mayoría de estos de raices latinas. ¿Por qué? Porque allá hay lo que acá nos falta: Concebir la cultura como algo global y no como elite. Lo mismo los ingleses, la BBC puede poner a Glastonbury o al Big Weekend de la Radio 1 como algo cultural y nadie te va a alegar, porque eso es parte del decálogo de la señal londinense. Un concierto de Beyoncé, Katy Perry o Madonna, puede ser igual de cultura que “Lugares que Hablan” o “Ciento”, pero no, acá está instalada la idea (errónea, a mi parecer) de que todo eso es caro, que acá no está la costumbre. Obvio, si ustedes con su mediocre mirada de la sociedad borraron todo eso de un plumazo.

En todo caso, como ustedes profarándulas adoran todo lo que sea relacionado a la derecha, no nos impresiona su ninguneo constante a la cultura. ¿Por qué? Porque la dictadura, esa que ustedes adoran y prenden velitas, esa que insisten en ver como un “buen gobierno” y no como lo que realmente es y como se le reconoce realmente en el resto del mundo, precisamente acabó con la cultura. ¿Cómo? Matando a Víctor Jara, mandando al exilio a otros cantantes, quemando libros y discos de la Nueva Canción Chilena, imponiendo un concepto elitista y creando un “apagón cultural”, que pensabamos que se había vuelto a encender en el retorno a la democracia con la explosión del rock chileno, pero que se volvió a apagar. ¿Por qué? Porque ustedes aparecieron, aplaudieron los tongos, se rieron con las boludeces que decían las que ustedes veían como amor platónico, y nunca tienen un sesgo de autocrítica.

Lo siento mucho queridos profarándulas, pero tal parece que en esta batalla, hay dos perdedores: Ustedes, que con el fin de “SQP” y la muerte del género en Chile, solo se aferran a una nostalgia de un pasado que creo yo muchos quieren borrar. Y nosotros, los que esperamos por algo distinto, y como no lo encontramos en nuestra tierra y con nuestra gente, tenemos que buscarlo en cosas foráneas. Y creanme, eso no es para nada agradable.