Si Katy Perry fuese otra

Marzo 23, 2017 |
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El sábado en la noche en el Oeste de Estados Unidos (cerca de las 2 de la mañana en nuestro país), Katy Perry recibió otro de sus tantos galardones que la hacen una artista única e imprescindible para la cultura pop mundial: Un premio de la Human Rights Campaign por su labor en defensa de la Comunidad LGBTI, en un apasionado discurso antecedido por una breve semblanza y una presentación de su amiga del alma, la actriz Shannon Woodward (“Raising Hope”).

En él, hizo un discurso en el que hablaba de la familia conservadora en la que le tocó vivir, donde incluso la hacían rezar para apartarse de los gays, y donde siempre le decían que los que se enamoraban de personas del mismo sexo eran “el demonio que habia que combatir”. Y que abrió los ojos recién cuando empezó su fama ascendente hasta la gran artista que es hoy, donde dijo además que “hice más cosas que besar chicas”. Que la prensa se haya fijado solamente en esto último significa que están perdiendo el enfoque.

No dejo de pensar qué pasaría si Katy Perry fuese otra, si hubiese seguido el mismo camino que hace 10 años siguieron Paris Hilton, Lindsay Lohan o el más bullado de Britney Spears. No quiero ni pensar en que los sectores más conservadores de los medios de comunicación en los Estados Unidos, los mismos que la llamaron de “la mujer más aburrida del mundo” solo porque tenía 32 años y no tenía pareja, le hagan lo mismo que le hicieron a Ellen DeGeneres en 1996 cuando salió del closet, o a Madonna en el 2003 cuando lanzó el polémico video de “American Life” en el que criticaba la ambición de Gringolandia de adueñarse de todo y de todos a costa de vidas humanas.

La misma que le inventa peleas o indirectas que no lo son, como aquella vez que en la Alfombra Roja de los Grammys habló de que ella no se había rapado la cabeza, y los idiotas pensaron que se refería a Britney, siendo que ni siquiera la mencionó, y de esta manera, causar una brega innecesaria con los B-Armys, que como no tienen humor y son más arenosos que un facho promedio, de inmediato empezaron a hacer memes hirientes contra la californiana.

Reitero, no dejo de pensar si Katy hubiese seguido el camino de la mujer de “Toxic” en el 2007, cuando estaba tan desquiciada que incluso golpeaba paparazzis con un paraguas, o cuando hizo la actuación más vergonzosa de la historia de los VMAs, en aquella época que la prensa de espectáculos la perseguía hasta por lo que no hacía.

Pero no, Katy optó por el camino de la inteligencia. Apoyó la candidatura de Hillary Clinton, es embajadora de buena voluntad de Unicef siendo incluso galardonada por su labor, se definió en la noche de sábado como “una amiga de los LGBTI”, acudió a la “Women’s March” un día después de la asunción de Donald Trump, en el programa de la misma Ellen sorprendió a un sobreviviente de la masacre de la Discoteque Pulse en Orlando incluso ofreciéndole pagar el primer año de la carrera audiovisual que él cursaba. Sorry por la comparación pero, ¿Vimos a Britney en alguno de esos actos? ¿Britney opinó alguna cosa sobre el mundo en el que estamos permitiendo vivir? Quizá a la misma prensa le da rabia ver a Katy como una mujer inteligente, que abandonó quizás para siempre su imagen de “canciones fresas y chicles” para entrar a lo que ella misma definió como “pop con propósito”.

Si, la misma prensa que dice que “Chained to the Rhythm” fracasó cuando la revista Forbes no dice lo mismo. Que tenga más éxito en Europa que en Estados Unidos habla mucho, pero no es señal de fracaso. De hecho, ha obtenido grandes marcas en países como Canadá (donde gobierna un progresista admirable como Justin Trudeau) o en aquellos lugares del Viejo Continente donde todavía no están consumidos por populismos nacionalistas neofascistas.

Quizá a Katy le cobran todo por ser inteligente. ¿Pero cómo lo paga ella? Haciendo lo que mejor sabe hacer: Música, y música de calidad. Sin paraguas, ni rapadas, ni escapadas en auto en estado de ebriedad, ni mucho menos otras atrocidades que vimos tantas veces con las farandulitas de nuestro país a cambio del silencio de los medios de las cagadas del mandatario imputado que de nuevo quiere ser presidente de este enfermo país sin cultura ni televisión cualitativa. Quizá el Grammy tarde mucho más porque ellos premian con patrones como el éxito instantaneo en los charts en vez del verdadero talento (cómo olvidar el robo de Lorde en el 2014, esa mancha no se borra), pero eso da lo mismo, mientras más organizaciones en pro de los derechos y la dignidad de las personas sigan confiando en ella, creyendo que es más que una cantante, sino que una amiga en la que pueden contar. De otra forma, o de la forma que muchos sectores de la prensa quieren (y que ha pasado con enemil personas de Hollywood que fueron famosos y hoy están en la ruina), Katheryn Elizabeth Hudson no sería la misma, ni mucho menos tendría los fans apasionados que ella tiene.

  • Rubén Ignacio Araneda Manríque

    Otro 1.0 es para TVN, por extender 10 minutos la Edición Uno de 24 Horas.