Editorial: ¿Qué nos enseña el éxito de Mon Laferte en Viña? ¡Inviertan más en música!

Marzo 3, 2017 |
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Parto aclarando que esta editorial debí darla el lunes, como de costumbre, sin embargo, se cayó el server de nuestro proveedor de hosting, y de paso, nuestro apartado de TVD al Día está inaccesible por ahora y solo por ahora. Pero estamos trabajando para usted, disculpe las molestias.

Ahora, vamos a lo que vinimos: En octubre pasado habíamos escrito una editorial acerca de Mon Laferte y su confirmación como jurado y artista del recien pasado Festival de Viña del Mar, y mucha gente aseguró no conocerla y la ninguneó como quiso.

Pues llegó tal día, la noche final, y la artista que nació en “Rojo” y se radicó en México buscando las oportunidades que en nuestro país le negaron, arrasó pero con todo. Su gran registro vocal y su excelente despliegue escénico la hicieron merecedora de las dos Gaviotas y el “Monstruo” pidió la de platino, pero no se la concedieron. Y ya todo el mundo sabe lo que vino después con el festival del surrealismo en la final de la Competencia Internacional.

Como dijo Petronio Romo en la apertura de Viña 1982: “Somos nosotros los que con nuestro aplauso generoso premiamos la calidad cuando esta es verdadera”.

Pero, ¿Qué nos enseña el éxito constante y sonante de Mon Laferte en el Festiviña? Simple: Los canales deben invertir más en música.

La farándula ya está muerta, pero mientras estuvo vigente y era furor en nuestro país (gracias, por supuesto, al afan de Sebastian Piñera de tapar sus cagazos de alguna forma), impidió un correcto desarrollo de las artes musicales en nuestro país. Artistazos como Javiera Mena, Manuel García, Francisca Valenzuela, Consuelo Schuster, María Colores, Gepe y otros, no solo fueron invisibilizados por la televisión, sino que fueron ferozmente ninguneados por los mismos programas. Acuérdense de la manipulación grosera de los programas farandulitos después de que la mujer de “Otra era” vivió un infeliz momento cantando con Alejandro Sanz, se la cobran cada vez que pueden y canta más que todo ese panel de buitres.

Asi como tampoco se invirtieron grandes sumas de dinero en traer artistas de categoría como en los 80s y 90s, y se gastaron millonadas en financiarle el negocio inmobiliario a Luli y a otras nefastas. ¿Ya ve por qué decimos que en la TV chilena es más fácil surgir siendo un personaje que una persona honesta y sencilla? Por lo mismo uno termina viendo RecTV y los maravillosos estelares que los farandulitos nos robaron, porque era una época feliz que DEBE volver. No con la forma del pasado, sino que adaptado al presente.

Ningún país del mundo puede tener una industria televisiva desarrollada si no hay música en vivo en su televisión abierta. Al menos asi lo siento yo. La televisión estadounidense y europea es lo que es gracias a su extraordinario apoyo a los artistas talentosos, y los casos más recurrentes en el viejo continente son Inglaterra (en peligro gracias al Brexit y la posible crisis económica debido a las políticas proteccionistas de la nefasta de Theresa May), Alemania, Suecia, Rumania e Italia. Y si no fuese por Telecirco, España también caería en esta lista.

Invoco a Martinoli: “Asi que si queremos estar a la altura como ellos, concentrémonos, demostremos y seamos dignos como ellos”.

Ahora la farándula está fuera de circulación (aunque “Intrusos” y operadores de la telebasura como Chico Perez digan lo contrario), por lo que hay que forjar la cultura si es que no existe, y no quedarse solamente con una disyuntiva errada de que “la gente es tonta”. La gente no es tonta, es muy inteligente y sabe que la entretención ya no se encuentra en una televisión que es gratis, sino que pagando una mensualidad para ver lo que ellos estiman que tiene más calidad que lo que se encuentra acá. Si abusas, terminas auyentando a la audiencia. Ya pasó con el “fenómeno farandulito”, ¿Quieren que pase de nuevo?

Y aprovecho para hacer un llamado especial a los fandoms en Chile: No sean conformistas ni satisfascan su entretenimiento viendo un reality que no va a compensar la ausencia de sus ídolos en la pequeña pantalla. Pídanle a las televisoras que inviertan en ellos. Sean capaces de generar el cambio desde adentro. Asi como también métanse a YouTube y vean los videos de sus artistas, reproduzcan sus canciones en Spotify y así daremos razones de peso para que los ejecutivos generen el cambio.

Entonces, no queda otra. Inviertan más en artistas. No vean a los músicos de mi país como “apitutados” solo porque no es de su tendencia política, ya que está demostradísimo que los más virtuosos están en la izquierda, mientras que los llamados “artistas momios” hoy se encuentran en un asilo o alejados de la TV… por suerte. Rejuvenezcamos la TV chilena. Que no les gane “su falta de querer”.