Repudio a la Casa Embrujada, el Cometa Halley del Siglo XXI

Marzo 2, 2017 |
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La televisión chilena salió de un problema gigante como la farándula para meterse en otro, y eso es el esoterismo sensacionalista.

En 1986, la dictadura de Augusto Pinochet en medio de una crisis de imagen y de credibilidad, ordena fabricar un voladero de luces usando el paso del Cometa Halley por el cielo chileno, incluso con merchandising de tal magno evento. Lo cierto es que llegó aquel día y, por mucho que la gente haya comprado un telescopio, nadie vio el Cometa. Todo fue orquestado por Francisco Javier Cuadra para que nadie hablara de lo complicado que estaba el régimen.

Estamos en democracia, pero parece que lejos de aprender la lección, nuestra querida (?), prestigiosa (??) y respetada (???) televisión chilena ha encontrado un nuevo voladero de luces, sin embargo, esta vez en otro contexto: Lo complicado que está Sebastian Piñera con el Caso Bancard.

Porque… ¿No le parece sospechoso que lo de la Casa Embrujada de Puerto Montt haya salido justo, pero estratégicamente justo en la misma semana en que se descubría que Piñera si estaba al tanto de los negocios de su hijo con la empresa del magnate payaso que tuvimos de presidente? ¿No le parece raro también que los canales de televisión en Chile le estén dando una importancia sobreexplosiva a este “fenómeno paranormal” incluso llevando a espiritistas, tarotistas, numerólogos y un cuanto hay a la susodicha casa? ¿No cree que acá hay segundas intenciones, tomando en cuenta el asqueroso blindaje mediático a Piraña y Chile Vamos, que incluso se nota en nuestro canal público que debiese, por misión, ser el primero en hablar de estos temas?

¿Será que el esoterismo es la nueva farándula chilena?

La casa embrujada de Puerto Montt, que Bienvenidos afirmó que era una mentira tal como el Chupacabras o el Perro que Habla, tiene la cara de ser una cortina de humo gigante. Lo peor es que ahora que somos más despiertos e inteligentes que hace 10 años, somos los primeros en identificarlo. Incluso salió por ahi que Mega le pagaba a la familia para manufacturar este montaje, similar a las falsas operaciones de la DINA con los extremistas que pasaban en el tristemente recordado “60 Minutos”.

Definitivamente todo está hecho premeditadamente… pero al parecer, esta vez no somos tan giles como nos quieren hacer creer.