La editorial de los lunes: La farándula con muerte cerebral

Enero 16, 2017 |
Responsive image

Los dos programas que quedarán a partir de marzo, incluso el que va a terminar para siempre este 17 de febrero, se han convertido en un espacio de conversación de cualquier cosa. Solo falta que fracase Ignacio Corvalán y que Viña deje de ser de Chilevisión para que su corazón deje de latir definitivamente.

Un pseudoempresario de la minería como Rodrigo Danús, el mismo que tiene la cagada con la Minera Santa Ana de Curanilahue, estrenó en el 2001 en Chilevisión, para llenar el hueco del polémico “Laura en América” que salía del aire por la gran cantidad de denuncias del CNTV por los pugilatos que se daban en el ciclo, el espacio “Sálvese Quien Pueda”. Al principio parecía una buena idea saber más de la vida de los famosos, pero todo se fue al carajo en el 2006.

¿Por qué? Desde ese entonces nació la farándula como la conocemos el día de hoy, con el formato argentino que popularizaron Marcelo Polino y Jorge Rial (que tiene la cara de hacer una campaña contra el bullying mientras hace bolsa a varios famosos trasandinos incluyendo a miembros de su propio panel): Hacer famoso a cualquier persona, monopolizar la televisión chilena, hacerla perder su riqueza y su grandeza para transformarse en un horrible clon de cualquier canal centroamericano, del mismo modo hacer campaña sensacionalista contra los famosos que se atrevan a criticar sus contenidos, como hemos visto últimamente con Amaro Gomez-Pablos.

Del mismo modo, la plata que debía invertirse para realizar más producciones locales y para la contratación de grandes artistas, se desvió para financiar tongos, escándalos armados y para inflarle el ego a productores que al mismo tiempo son dueños de discotecas, quienes han sinergiado el negocio de los clubes nocturnos con su rol de promotores de malos ejemplos para nuestra televisión. De otra forma, no se explica como Luli ganó tanto dinero, se hizo de una fortuna, y sus gurias retardadas que tiene de fanáticos confundan eso con una “historia de esfuerzo” o “un ejemplo de superación”.

Por otro lado, el rol de los programas faranduleros en nuestro país desde su auge de popularidad entre el 2007 y el 2013, ha sido únicamente servir de cortina de humo de los problemas de cada gobierno, preponderantemente del de Sebastian Piñera. ¿No le extraña a usted que justo cuando el Movimiento Estudiantil estaba tomando forma y personas como Camila Vallejo y Giorgio Jackson ponían en jaque al magnate, se fabricaron más tongos y polémicas mes por mes entre el 2011 y 2012? Todo fríamente calculado. Y pese a que varios que veían esos programas lo sabían, se hacían los giles. Total, “solo es entretención”.

Asi como también ha contribuido al destape hipócrita de la sociedad chilena. Por un lado rehusaban hablar de sexo en público pero vaya como se enamoraban cuando una farandulita salía desnuda en “Primer plano”. Y para variar, varios de estos personajes se crearon plásticamente para “hacer la televisión chilena más entretenida”. ¡Pero qué clase de chusma palurda se entretiene con eso!

En este tiempo para salir en televisión hay que hacer la mayor polémica posible, para tener la suficiente prensa, por supuesto con pituto de por medio, y por supuesto, ser un imbécil. Eso, si bien generó altisimas sintonías para esos programas y buenas lucas de ganancias, terminó siendo la punta de lanza para una crisis que hoy todavía no tiene salida, y no la tendrá si los canales no tienen esa autocrítica y piden disculpas públicas por la idiotización de masas que ellos han hecho en todo este tiempo para ocultar la aterradora verdad del regalón de la prensa masiva de nuestro país.

Porque no nos hagamos los lesos: La farándula terminó por alejar no solamente a la juventud, sino que también a la familia chilena, que terminó viendo el cable, contratando Netflix que es mucho más barato que cualquier plan básico de alguna cableoperadora, o en el caso de los más peques, terminó viendo a Balentina Villagra o a German Garmendia. Y en caso contrario, terminó viendo programas que no son apropiados para ellos, como Morandé con Compañía y los mismos realities de Mega, como el que va a empezar hoy día y que va a ganar mientras el resto de las televisoras no ofrezca una real alternativa.

“Si no te gusta cambia de canal o apaga la tele”

Ese era el principal argumento de la mayoría de los que acá llamamos “farandunazis”, porque para ellos la industria televisiva nació en el 2006 y lo que hubo antes, incluyendo los estelares y los programas de concursos, simplemente no existió.

Pero es tan fácil decir eso y tan difícil para esas mismas personas hacer una autocrítica y meditar sobre qué es lo que se está tomando como entretención en una industria como la nuestra, que es tan estúpida que considera rejuvenecer la TV como “un suicidio que terminará por matar definitivamente el medio”. Los escucharan los directivos de NBC, Globo o Antena 3 y el festival de chuchadas te la encargo.

Es tan difícil para ellos pensar que eso no es entretención. Para muchos de nosotros, disfrutar viendo a dos o más personas insultándose y agrediéndose física o verbalmente no es entretenimiento. Es casi de neanderthales, de gilazos que no tienen vida y que ni siquiera les da para estudiar y trabajar. Nosotros acá nos entretenemos viendo a actores siendo versátiles o a cantantes y grupos musicales dandolo todo sobre el escenario e interpretando sus canciones con el alma, pero puede más el individualismo que el sentido común.

Por eso acá criticamos a los llamados “cantantes improvisados”, y como diría el gallo del comercial de Trivago, he dicho esto tantas veces pero qué significa para ustedes: Que si hay más música en televisión, la gente, sobre todo los jóvenes, va a querer potenciar más sus talentos. Si pones más series, va a haber más gente interesada en la ficción. ¿No ven lo que está generando Disney con Soy Luna? A mi la verdad se me infla el pecho cuando veo a niñas patinando, porque al menos ahi están haciendo un bien, imponiendo costumbres que ojalá se mantengan cuando Karol Sevilla siga el mismo camino de Tini Stoessel y no el de la Mailisaurio.

Digamos-ló con todas sus letras: La farándula ya murió.

Asi es, va a costar que muchos lo reconozcan, pero ya murió al menos cerebralmente. Hoy los tres programas que quedan de ese estilo, incluyendo el que va a morir este 17 de febrero, se convirtieron en un simple espacio de conversación de cualquier cosa, aunque sea la cosa más intrascendente del mundo mundial.

Ya basta de usar el doble estandar del chileno para lucrar con eso, hay que educar, hay que entretener pero con responsabilidad. Ya es hora de buscar el sustituto porque estamos en pleno fin de ciclo. La televisión chilena tuvo varios, muchos más felices que otros, el de la farándula simplemente ya pasó, es tiempo pasado y tiempo pisado. Pan pan, vino vino. Que la televisión vuelva a ser de la gente talentosa porque puede dejar de ser la caja tonta si los tontos dejan de usarla para enriquecerse.

SQP muere el 17 de febrero, Intrusos quedará como un simple conversatorio intrascendente de gente aún más intrascendente, y Primer Plano si no cae por audiencia o lo aggiornan a un estelar, terminará a medida que se sepan más cosas rancias acerca de la corrupción y la indecencia del señor Carlos Valencia, para mi el principal culpable y el capo de una mafia que más que neutralizar, los canales apoyaron y terminaron en una soberbia que los dejó en la situación que están actualmente.

Solo falta que el reality de Corvalán fracase y que Viña deje de ser de Chilevisión para que su corazón definitivamente deje de latir… si es que alguna vez tuvieron corazón.