¿Por qué “Doble tentación” NO puede triunfar el próximo verano?

Diciembre 22, 2016 |
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Ya está, ya fue suficiente, Mega. Basta.

Por tercera vez, el canal líder en sintonía y el que tiene “la mayor reputación del país” le encargó al mafioso y depravado Ignacio Corvalán un reality con la misma temática de los dos anteriores que ha hecho en la televisora. El miserable modelo de una pareja de dizquefamosillos y sus ex, para ver si caen en la tentación de traicionar a su amor de toda la vida en pos del rating. Si, lo mismo que las películas de esos canales codificados para adultos, pero pésimamente hechos.

Está bien, ya tuvimos suficiente con un modelo miserable en el que lamentablemente cae nuestra juventud. Porque no hay nada peor que ver a un joven de nuestro país viendo como ídolo a alguien al que solo hemos visto en pobrémicas o haciendo el loco a costa de la dignidad de nuestra pequeña pantalla… si es que la tuvo desde hace 10 años.

Porque nuestros niños y adolescentes deberían adorar a actrices, cantantes, animadores y por último, equipos de fútbol… pero nunca a chicos reality. No aportan nada, no dejan ninguna enseñanza ni transmiten algún valor al futuro de nuestro país. Después vemos los resultados del SIMCE y las personas que ni estudian ni trabajan, además de los casos de bullying que terminan en suicidios.

Ya está, ya fue suficiente. Basta, Mega.

Desde “Pareja perfecta” (que empezó flopeando en el 13 pero tuvo que llegar Nakasone a enderezarlo un poco, en la etapa negra del argenchino que se purificó y encontró la redención con “MasterChef”) que no se quita el chip del amor. ¿Este compadre acaso tendrá un fetiche o qué? ¿Tiene pensamientos impuros peores que Álex Hernández o Carlos Valencia? ¿Qué onda?

Listo, no necesitamos otro reality que por tercer, o cuarto, o quinto año consecutivo da vueltas en lo mismo que venimos viendo desde el 2011, y donde todo está galleteado. Acuérdense del reintegre de Oriana Marzoli (según ellos, hubo una votación para elegir quien reingresaba, cosa que nunca existió), acuérdense del arreglín de la final. ¿Es que acaso ya se les olvidó todo en un año? Dicen que Chile es un país de memoria frágil.

No necesitamos un reality que es absolutamente más de lo mismo. Algo que ni siquiera es un show. Es peor que un burdel. Es una forma grotesca y rancia de entender a las audiencias. Es el mismo modelo casposo de Berlusconi y Paolo Vasile. Un encierro donde lo que menos importa es el talento, sino que la figura, el cuerpo, los pectorales, las siliconas y el metacril a millón. Pero poco y nada le importa a la porongada, total, esto “solo es entretención”. No es justo.

Si usted ve “Doble tentación” está validando un modelo televisivo horrible, sin ningún sentido de vergüenza ni mucho menos del ridículo. Está justificando el hecho de que nuestros mediocres ejecutivos hagan la misma tele de hace 10 o 5 años, donde poco importa lo artístico sino que… que venda lo más rápido posible. Televisión complaciente, machista, homofóbica y misógina. ¿Qué tiene de entretenido ver a dos mujeres peleándose y a una española haciendo bullying con el beneplácito y apoyo del mismo equipo liderado por Corvalán? El mismo sentido que tiene ver a dos travas agarrándose de las pelucas: Ninguno.

¿Qué enseñanza le dejan las Orianas, los Joaquines, las Aylens, los Marcos, y muchos más? ¿Qué tienen que decir los profarándulas ante tamaño descalabro moral que están validando en nuestro país y que ha hecho que Chile sea un país facho, machista y homofóbico, que quiere ostentar más y más sin importar pisotearle la dignidad y la meritocracia a otros? Porque eso es la farándula, eso ha representado el peor género televisivo que puede existir en Chile como lo conocemos, eso es lo que promovieron y hoy tiene al medio en crisis. Por favor, abran los ojos. “Doble tentación” no puede triunfar, Mega no puede salirse con la suya una vez más. Necesitamos una televisión que entretenga sin insultar la inteligencia de la gente ni que haga al televidente comer vidrio o cosas escatológicas.

Necesitamos otra televisión. Que respete a la niñez, a la juventud y a la mujer. Que la ayude a tomar decisiones y a su autoestima, y a purificar su inteligencia. No uno donde un reality te dice que hay que adorar a un vagoneta o a un(a) ex integrante de Calle 7 o Mekano. ¿A poco no?