¿Qué tiene “Esperanza mía” que no tienen las turcas?

Diciembre 5, 2016 |
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Hace algunas semanas había expresado mi indignación, al igual que muchas de las Lalitas, que se enteraron del doblaje -penca, por lo demás- de la novela argentina “Esperanza Mía”, que acá en Chile transmitirá Chilevisión. Los argumentos se basan en que la originalidad y el humor de su idioma original se pierde absolutamente con los modismos chilenos.

Desde luego, algunos Turcolovers y Farandunazis tacharon (sin verla antes, por supuesto) a la teleserie de “fome”. Es por eso que vamos a hacer este ejercicio de comparar a la creación de Pol-ka con cualquier barrabasada proveniente del país más nefasto de Europa.

Para empezar: Lali Espósito, por mucho que los Rockenazis lo digan, no es ninguna aparecida o alguien que ni Santa Isabel la conoce. Ella ha actuado y cantado desde pequeña, en novelas como “Chiquititas”, “Rincón de Luz” y “Casi Ángeles”. Es en esta última producción de la reina madre de los chicos y jóvenes de Argentina como lo es Cris Morena donde demostró su talento musical al formar parte de la agrupación “Teen Angels”. De ahi en adelante, puros éxitos.

Luego de la separación de “Teen Angels”, ella sacó un disco llamado “A Bailar”, que de inmediato la coronó como la princesa del pop argento, ganandose por derecho propio las actuaciones en programas tan variopintos como el de Susana Gimenez, Mirtha Legrand y la obertura de Showmatch en el 2015. Es más, cuando la morocha participó bailando en lo de Tinelli, fue lo más visto de ese capítulo.

Este año se consagró con el disco “Soy”, del cual se desprende su canción homónima, además de “Boomerang” y mi favorita del corte, “Único”.

En cambio, la mayoría de las actrices turcas han saltado a la fama ya sea por realities o por salir elegidas en concursos de belleza tan intrascendentes como la carrera de The Wanted.

Ahora centrémonos en “Esperanza Mía”: La novela, que también se puede ver en el canal antes conocido como Music Television, apuesta siempre por la alegría. Si bien parte dramáticamente con la protagonista huyendo del peligro, encuentra la salvación en un convento donde pasan las cosas más disparatadas, donde a la vez juega con el romane cuando… NO HAGAS SPOILER CAAMAÑO, NO HAGAS SPOILER. Bueno, lo cierto es que si comparamos a la producción de Adrian Suar con las veces que he visto “Elif”, tiene mucha menos tragedia ni llanto. De hecho, la protagonista de la turca que hizo a TVN bajar de nivel, se lo pasa de lagrima en lagrima, mientras que “Sor Esperanza” siempre vive la vida con alegría.

Además, y volviendo a la Espósito, ella además de cantar y actuar, es una excelente bailarina. Algo que los actores del país más retrógrado del viejo continente no pueden decir.

Y centrándonos ya en el doblaje, creo sinceramente que mandar a doblar una novela que por defecto ya viene en español es sencillamente no entender a los millennials. La chispa de Lali con los modismos argentinos se pierde si le ponen expresiones chilenas, además, novelas como “Grande Pá” y “Cebollitas” fueron un éxito absoluto en su acento original.

En fin, lo mejor es ver “Esperanza Mía” por internet, mientras tanto, esperemos a febrero cuando la Espósito demuestre por qué El Mercurio la definió como la voz del recambio del pop latino, un género que salvo un par de nombres mexicanos no ha ofrecido algo diferente hasta el día de hoy.