Editorial: ¿Por qué los medios blindan a Sebastian Piñera?

Noviembre 16, 2016 |
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Bueno, todos ustedes saben qué fue lo que pasó esta semana y que destapó El Mostrador: Se descubrió que, siendo Presidente de Chile, el empresario Sebastián Piñera hizo negocios con la pesquera peruana Exalmar, aún en medio del fallo de La Haya que fue un tanto desfavorable para nuestro país. O sea, el magnate se enriqueció con un veredicto que no nos convenía y que más encima no fue parte del llamado “fideicomiso ciego” (leer el reportaje completo de El Mostrador).

Sin embargo, la televisión chilena no dijo absolutamente nada. Es más, blindaron al ex mandatario y le ofrecieron la posibilidad de hacerle preguntas corneteras y casi “espinitas”, como vimos en Canal 13 y Mega. Mientras tanto, a partir del Caso Davalos, presentaban a Bachelet como una corrupta y una cómplice de la corrupción, pero del hermano de Miguel no lo enjuiciaban casi nada.

Y eso, por supuesto, repercute en la opinión pública: Ya nadie quiere a Bachelet, es más, los fachos le han pedido la renuncia por menos, mucho menos, de lo que si ha cometido Piñera, que por supuesto, lo defienden con dedos y uñas, y encima como no tienen argumentos se disponen solo a jugar al empate, además usando mentiras de El Libero, un medio sin credibilidad alguna y cuyo fin es simplemente potenciar a “la historia que se escribe hacia adelante”… porque para atrás, mejor ni acordarse, sino preguntenle a los talquinos.

¿Y dónde quedó eso de “Es empresario, y por eso, él no va a robar”? Quedó demostrado que robó todo lo que quiso, y el gobierno “de excelencia” no fue el propiamente tal. ¿O tengo que recordar el fallido “mejor Censo de la historia”? ¿Otro guatazo como fue la licitación del Litio?

Nada de eso salió en la pantalla de la televisión abierta chilena. Y no me vengan con que “ellos muestran lo que quieren” porque su primer rol como medios de comunicación debe ser informar, e informar bien, no desinformar. Es más, cada vez que Piñera se mandaba una cagada, sobre todo en el Movimiento Estudiantil, se tapaba con el primer tongo farandulito que salía y que era replicado por los programas de farándula, que son más derechistas que la derecha misma, y que jugaron a favor del entonces Presidente ocultando los verdaderos problemas del país.

Es más, los televidentes de farándula, realities y novelas turcas, son reconocidamente arraigados a la derecha, son los que se preocupan más de la delincuencia que de la corrupción imperante en nuestro enfermo país. Y en esos lamentablemente han caido gente incluso de mi familia, como mis primos, fieles televidentes de Mega, quienes no se pierden un solo capítulo de “Ambar” o “Medcezir” y que van a votar por Piñera si sale el 2017. Dios perdone su ignorancia, pero yo, como ferreo defensor del sentido común y de la cultura en todas sus formas, no lo puedo permitir.

Detrás de la nula cobertura a este caso que remeció la política está una intención de la televisión abierta de mi país de desinformar, de mostrar a Piñera como un salvador y no como lo que en realidad es: Un corrupto, ladrón, vende patria y que se aprovecha de la ignorancia del derechista promedio para llegar a la cima y dárselas de autorreferente. Detrás de su nula preocupación, y también de cortinas de humo como la farándula o el caso de Rafael Garay, está un intento desesperado de los dueños de las televisoras de volver a facturar dinero lucrando con la ignorancia de los televidentes. Ya no les resulta, ni les va a resultar en el futuro.

Lo triste es que el derechista vota sin importar los casos de corrupción, y el de izquierda ni siquiera se levanta a dar su sufragio. ¿Cómo reencantarlos? ¿Cómo hacerlos volver a creer?