Bocadito de nostalgia: A 20 años de muerto el perro, ¿Se acabó la rabia?

Noviembre 7, 2016 |
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Mis reflexiones y recuerdos, a dos décadas de un negro y amargo domingo.

Por la pluma de Miguel.

“Y espero que una vez muerto el perro, se acabe la rabia”.

En mi anterior artículo le rendí un tributo a la Compañía Folclórica Víctor Jara de La Pintana, por su sacrificio y su hermosa actuación en Olmué 2016. Pero hoy, el tema es distinto, y empiezo con una de esas frases para el bronce, pronunciada por Xabier Azkargorta, saliente director técnico de La Roja, en una concurrida conferencia de prensa el 5 de junio de 1996, y que fue el punto cúlmine que coronó un pésimo desempeño del estratega, cuya “guinda de la torta”, fue el partido disputado en Barinas, Venezuela, ante la escuadra local, el domingo 2 de junio de 1996, y que marcaba el debut de La Roja de Todos, en una Eliminatoria, después de la suspensión del proceso para Estados Unidos 1994, tras los bochornosos incidentes en el Estadio Maracaná, en Brasil, el 3 de septiembre de 1989.

Hace 5 años escribí para el blog Logos CL, un artículo que titulé con la frase para el bronce de esa conferencia de prensa. Ahí me referí a la nefasta campaña del vasco al mando de la Selección Chilena, tanto en amistosos, como en la Copa América de 1995 en Uruguay, y el Preolímpico de Mar del Plata, en febrero de 1996. No eran buenos precedentes los que se sentaban para enfrentar un proceso tan delicado como una Clasificatoria a un Mundial de Fútbol, sobretodo la Copa América del año anterior, donde Chile quedó penúltimo, superando solo a Venezuela, su primer rival en las Eliminatorias para Francia 1998. Azkargorta, como lo dije en esa ocasión, había llegado a la banca nacional, precedido de clasificar a Bolivia al Mundial de Estados Unidos 1994, hasta ahora la única participación de los altiplánicos en una cita del balompié mundial.

Chile, en la primera fecha de esas Eliminatorias, (jugada íntegra el 24 de abril de 1996), estuvo libre, ya que por cada fecha un equipo tenía esa condición, debido a que Brasil, campeón en Estados Unidos 1994, quedó automáticamente clasificado para Francia 1998, normativa que se derogó a partir del proceso para Alemania 2006, como ya sabemos. Por eso, la Roja de Todos debió esperar hasta la segunda fecha para debutar en dicho proceso, el primero jugado bajo el sistema de “todos contra todos”. La cita sería después del tradicional receso que se toman las fechas FIFA en el mes de mayo, dado que en el quinto mes del calendario, terminan las grandes ligas europeas.

En el papel, Venezuela era un rival fácil, en esa época tenía el rótulo de ser la selección más débil de Sudamérica. Y creo que en el partido a analizar, eso nos significó bastante caro. Exceso de confianza, sumado a un pobre desempeño de Xabier Azkargorta como estratega, fueron el letal cóctel que se confabuló para que, a miles de kilómetros de distancia, y a los chilenos que viajaron a tierras llaneras, termináramos viviendo un negro domingo. El partido fue emitido por la dupla Canal 13- Mega, que emitieron otros dos encuentros en calidad de visita de La Roja en esa Eliminatoria (ante Argentina, el 15 de diciembre de ese 1996, y ante Ecuador, el 8 de junio de 1997).

“ANTE VENEZUELA EXISTÍA LA OBLIGACIÓN DE GANAR. NO HABÍA OTRA OPCIÓN. Venezuela, es un equipo al que hay que ganarle, porque es mediocre. Y punto”, dijo Pedro Carcuro por esos días, en una columna en el Diario La Tercera. Pero lo ocurrido en los llanos de Venezuela, nos dijo otra cosa.

Chile salió a la cancha del Estadio Agustín Tovar, de Barinas, con una total carencia de ideas. Literalmente en el primer tiempo, JUGÓ A NADA. Tan malo fue su desempeño –particularmente en los primeros 15 minutos- que Venezuela nos pudo convertir, en ese lapso, con facilidad, cinco goles. La cuenta la abrió para los locales, a los 8 minutos, Diony Guerra (quien entonces militaba en el desafiliado Deportes Concepción). Ni siquiera Iván Zamorano tuvo la fuerza para despertar del letargo a sus compañeros de equipo.

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Estadio Agustín Tovar, de Barinas, en la actualidad.

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Diony Guerra en la época en la cual militaba en Deportes Concepción.

En el segundo tiempo las cosas mejoraron muy poco. Un gol anulado a Chile, a los 30 minutos del complemento, con una discutible posición de adelanto, coronaba una prácticamente consumada derrota. Sin embargo, lo más destacable fue el ingreso de Sebastián Rozental, Javier Margas y Marcelo Salas, que lograron despertar en parte, al resto de los jugadores, de la somnolencia en la cual estaban sumidos.

Y así, a los 46 minutos del segundo tiempo, y metiendo coraje, llega el gol de Javier Margas, que digámoslo, puso la igualdad ante los llaneros, y lo podemos resumir en una frase:

UN EMPATE CON SABOR A DERROTA.

La frase, es de Pedro Carcuro, y salió en el Diario la Tercera, el 4 de junio de 1996, donde también afirmó: “A mí Azkargorta no me convence, pero no será el responsable exclusivo de la clasificación o eliminación”, lo que repitió después en el noticiero 24 Horas, ese mismo día. Agregó Carcuro: “… Pero lo del domingo en Barinas, fue la gota que rebalsó el vaso”.

“El punto es bueno, pero el nivel exhibido por Chile es muy malo”, se comentó también en aquella ocasión.

“Ni siquiera festejé ese gol. Los venezolanos, que no eran ni la sombra del equipo que son ahora, nos podrían haber metido cuatro o cinco, fácilmente. Estaba enrabiado”, recuerda Ricardo Abumohor, entonces timonel de la Asociación Nacional de Futbol Profesional, la ANFP.

De hecho, tras el pitazo final del árbitro paraguayo Epifanio González, Abumohor bajó a la cancha y, en el camino, le dijo a su mano derecha, Pablo Hoffman: “¡Esto se acabó!”.

Ricardo Abumohor, presidente de la ANFP en la actualidad.

Y ya mencionamos la desastrosa campaña en la Copa América de Uruguay 1995, y lo más rescatable, que fue el Preolímpico de Mar del Plata 1996, tampoco era para vanagloriarse. Estaba claro que con Azkargorta al mando de la Roja no se llegaba a Francia 1998, opinión compartida por moros y cristianos.

El “Huevo” Esteban Valencia, jugador de la Universidad de Chile en aquel entonces, recuerda que “tras el partido en Venezuela no se habló nada. Estábamos todos muy tristes. El fracaso y el despido del ‘profe’ estaban en el aire. Después, en Santiago, explotó todo. Una pena. Siempre estará la frustración de no haber podido evitar que se fuera”, recordó el jugador a La Tercera, en junio de 2013.

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Esteban Valencia en una imagen de 1997

Y tal como lo dijimos en el párrafo anterior, en Santiago explotó todo. La llegada de Chile al aeropuerto de Santiago tras ese negro partido fue bastante caótica. El lunes 3 de junio de 1996, La Roja de Todos, como pocas veces, fue duramente vapuleada. Lo anterior, redundó en que el ayudante técnico Ignacio Prieto, llegara literalmente, fuera de control, y las emprendiera contra la prensa y parte de la hinchada.

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Ignacio Prieto Urrejola en la actualidad. Hoy es director deportivo del club Magallanes.

Antes de la renuncia, hubo una conversación entre Ricardo Abumohor, y el vasco, que el diario La Tercera, desenterró en 2013, y dice así: Xabier… ¿Seguro que estás preparado para resistir la presión?”.

La respuesta de Azkargorta se transformó de inmediato en el segundo eslabón de una cadena de hechos que terminó con la “Roja” clasificada a la Copa del Mundo de Francia 1998. “Ricardo, tranquilo, estoy preparado. Ya mandé a poner vidrios polarizados a mi automóvil”.

Las palabras del entrenador español dejaron “helado” a Abumohor. No había dudas ya. Xabier Azkargorta debía ser removido de su cargo.

“No podemos seguir, así no podemos seguir”. Con esta frase, Abumohor le notificó su despido a Azkargorta, tras terminar su copa de whisky. El hispano no lo podía creer, pero no le dijo nada.

“No sé si se enojó, pero creo que se fue sentido de Chile. Después de esa noche, nunca más hablé con él”, reveló Abumohor a La Tercera, en junio de 2013.

La presión que tenía Azkargorta en aquel momento lo sentenció para su futuro en La Roja. Preferí liberar la presión y dar un paso al costado, puntualizó el estratega en una entrevista a ADN Radio Chile, en marzo de 2015.

Hablé con Fabián (Estay) e Iván (Zamorano) y con muchos de ellos. Me manifestaron su decepción, porque querían que continuáramos el trabajo iniciado“, indicó, añadiendo que había demasiada presión contra mi persona y preferí liberar esa presión y dar un paso al costado“, explicó Azkargorta a radio Cooperativa, en marzo de 2016.

El miércoles 5 de junio de 1996, Ricardo Abumohor, le pide la renuncia a Azkargorta, donde una vez consumado todo, el entrenador pronuncia su célebre frase para el bronce, con el cual comencé este artículo. Y así se acabó la historia del vasco como entrenador de La Roja de Todos.

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Xabier Azkargorta en la conferencia de prensa donde oficializó su renuncia, el 5 de junio de 1996, y pronunció su conocida frase. En el extremo derecho, aparece Ignacio Prieto, ayudante técnico en esa época.

Al día siguiente, partió una negociación de dos semanas entre el estratego y Hoffman, porque en Quilín (donde está la sede de la ANFP) no había recursos para su indemnización. El contrato expiraba al final de las Eliminatorias y su sueldo mensual de esa época bordeaba los $ 10 millones.

Finalmente, de $ 250 millones, sólo cobró la mitad y en ocho cuotas, de $15.625.000 cada una. Buena parte de su finiquito salió de las recaudaciones de los partidos ante Ecuador (6 de julio de 1996) y Uruguay (12 de noviembre de ese mismo año), en el Nacional.

Y quedaba la vacante. Las opciones eran tres: el uruguayo nacionalizado chileno Nelson Bonifacio Acosta tenía el aplausómetro a favor, a despecho de que estaba colista con la Unión Española; Jorge “Lulo” Socías, campeón con la Universidad de Chile en 1994 y 1995, cesante a esa fecha por un problema con la dirigencia del club de la casa de Bello en esa época (comandada por el doctor René Orozco) y Roberto Hernández, quien tenía el plus de haber sido tercero con O’Higgins de Rancagua en 1994. Los dos últimos no aceptaron el fardo cerrado de las Eliminatorias, y Nelson Acosta se quedó con la vacante.

La campaña de Nelson Acosta será análisis en dos artículos venideros, en los cuales me referiré a la campaña en lo restante de 1996, y en la siguiente, el proceso en el año 1997.