Sin Senos si hay paraiso… o un intento de resarcir la realidad

Agosto 27, 2016 |
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las catas

En media América Latina (irónicamente, dicese Estados Unidos y Colombia) se estreno esta semana un nuevo remake de la telenovela Sin senos no hay paraíso que se destaca, entre muchas otras cosas, por la originalidad de su nombre: Sin senos si hay paraíso.


La historia que hace Fox Telecolombia para la cadena Telemundo y el canal colombiano Caracol Televisión -por una supuesta crisis en RTI, la productora original del remake- cuenta la historia de Catalina -no esa Catalina- la hija de Albeiro y Doña Hilda que nace cuando la protagonista de la primera novela es asesinada por su propia orden, que vivirá sobre-protegida al extremo por sus padres para evitar el mismo de sus hermanos (recordando: Catalina Senior se auto-asesina y Bayron es asesinado también). Años después, el pasado de su predecesora atormenta Catalina Junior; y mas cuando Jessica “La Diabla” quiera reclutarla para hacerle lo mismo que a su ex-amiga -ponerle implantes mamarios defectuosa, relacionarla íntimamente con narcos y robarsele al marido narco- , pero resulta que la Junior resulta ser mas dificil que su hermana, ya que no se va a dejar ni de su familia, ni de sus acechantes…
Como se puede ver, nada ha cambiado: ES LO MISMO DE ANTES!!!!!


Puede que Gustavo Bolívar haya tenido una buena intención al poner a una protagonista mas empoderada y rebelde, una mujer de armas tomar, que no come entero, que luchar por ser mejor… pero lo que hizo con su pluma, prácticamente lo borro con el posterior porque a pesar de la niña buena (muy bien interpretada por Carolina Gaitan), la temática sigue siendo la misma que en la novela del 2006, y en la novela del 2008; y en la película que le hicieron a este adefesio comunicacional en el 2010, y tristemente que es por lo que nos siguen reconociendo a los colombianos en el mundo: narcotrafico, dinero mal habido y mujeres inundadas en silicona, con dinero (mal habido) por doquier y que son mas fáciles que abrir una puerta con una llave.


Nada raro viniendo del este Señor llamado Gustavo Bolívar (que a mi me daría pena llamarlo “colega”) quien se ha destacado por hacer historias crudas y descarnantes, que en otrora época si hubiera valido la pena ver. Este auto-proclamado periodista (pues no termino su carrera de Periodismo en la Universidad de La Sabana), escritor, libretista y escritor empezó su carrera como escritor, productor y cuasi-director del espacio “Unidad Investigativa” del Canal Uno, un programa que dramatizaba hechos jurídicos del acontecer nacional y una que otra crónica roja. Unos años después, crea la serie que muchos piensan, fue el preludio de la pornomiseria en la televisión colombiana:

Pandillas Guera y Paz, una serie que hablaba sobre la vida de los pandilleros de las barriadas de Bogotá
Obviamente, el fin de Bolívar era, tal como lo decía la advertencia de este programa: Orientar a los jóvenes sobre los peligros que se ciernen sobre ellos. Pero también los canales privados descubrieron que semejantes historias descarnadas de violencia desmedida, acompañadas de sexo desenfrenado y una que otra palabra soez; se convirtieron en su gallinita de los huevos de oro, y obviamente Bolívar, traiciono su vocación y dicto con sus vendieras producciones la sentencia lastimera para la televisión neogranadina, como lo decía la profética película “Kalibre 35” de Raul Garcia Jr. . La formula del éxito: “teticas, culitos, bala y muchos exteriores”


De ahí para acá que Bolívar arrancara su maníaca visión de la realidad colombiana y su forma de inyectarla a nacionales y extranjeros con el patrocinio de sus jefes directos: la familia Santodomingo y Carlos Ardilla Lulle como producciones como la misma Sin Tetas no hay Paraiso, El Capo, Tres Caines y Ojo por Ojo, historias que reforzaban el estereotipo de que los colombianos eramos (o somos) productores de droga a granel y que nuestras mujeres,así como son hermosas, son todas unas femme fatales. Y el modelo gusto, a tal punto que Caracol y RCN hicieron sus propias producciones con esta temática, y hasta los mexicanos lo replicaron también a su acomodo.

Es bastante molesto ver en nuestro país que la pantalla chica nos siga exponiendo la violencia como la única salida de la pobreza y los problemas, y aun cuando se esta luchando por claudicar uno de los conflictos armados mas antiguos del planeta. Pero me es mas defraudante que el mismo hombre que abrió la caja de Pandora del audiovisual colombiano, sea ahora el mas férreo critico de la practica que el mismo endioso y del sistema político nacional. Bajo mi criterio, alguien que influencia indirectamente a las jóvenes del continente a ponerse implantes de senos si quieren ser la esposa de un millonario (o de un narcotraficante) o le dictamina a los jóvenes que la única salida de la pobreza es el pillaje, el sicariato o el narcotrafico, no tiene derecho a juzgar el acontecer diario nacional.

La moral de Gustavo Bolívar: descripción gráfica

Puede que estas historias si cumplan con su precepto de ser “ilustrativas” sobre los peligros que acechan a la población juvenil, y pueda que esta historia si tenga un reverso a la historia original, pero intentar resarcir una realidad ya muy complicada de cambiar tal solo con una telenovela emitida en un horario inaccesible para la población a la que dice estar dirigida, es como escupir hacia arriba. Tarde o temprano nos va a caer en la cara… y esta realidad, hace rato nos cayo en la cara, y es doloroso ver lo que hoy somos: una futura generación perdida
y todo por unas tetas…