Informar en tiempos desesperados

Agosto 5, 2016 |
Responsive image

(Antes de comenzar, aclaro que no tengo ninguna vinculación con ningún movimiento político o social de Colombia, ni con ninguna causa, y que mi opinión personal, no compromete a los miembros de esta revista)
Hoy, tristemente; Colombia vuelve a dar de que hablar en la esfera periodística mundial por un lamentable hecho que da mucho que pensar sobre si la condición real de cientos de comunicadores sociales y periodistas en la nación neogranadina.
El día de ayer (4 de Agosto), el reportero nocturno del canal capitalino CityTV Victor Ballestas, junto con su camarografo y el asistente de este, estaban grabando material para el noticiero matutino del canal local privado de Bogotá durante la realización de la Ciclovia Nocturna; evento planificado como parte de las celebraciones de la fundación de la ciudad capital de Colombia. Cuando de repente, se percataron de un hecho que alteraba la normalidad del evento, una persecución de miembros de la Policía Nacional a un supuesto delincuente común, que fue sorprendido en flagrancia cometiendo un hurto en la zona céntrica donde se desarrollaba la jornada nocturna. Los comunicadores, al darse cuenta, tomaron la decisión de grabar la persecución y posterior captura del malhechor; hasta ahí todo iba bien, pero cuando uno de los uniformados se percata de la presencia del personal del canal, procede a amedrentarlos obstruyendo la visión de la cámara y advirtiendo que no podían seguir grabando so pena de proceder a detenerlos por supuestamente estar en un lugar donde esta prohibido tomar fotografías o grabaciones (lo cual es plena mentira, dado que estaban en plena vía pública). Ballestas, intento calmar los ánimos y parar la agresión del policial a su compañero de trabajo, pero todo termino empeorando.


El intento de disipar el conflicto se convirtió en una agresión mucho mayor en la que terminaron involucrados cerca de 6 agentes policiales, que agredieron a los reporteros, en una contienda que termino en la estación Museo Nacional del sistema de Transporte Transmilenio. Allí, la agresión tomo un carácter mas violento, cuando los uniformados golpearon, redujeron y arrestaron al equipo noticioso sin fundamento alguno. Varios ciudadanos registraron con sus celulares el altercado, y algunos en medio de la efervescencia del momento, procedieron a romper algunos vidrios del sitio.
La gresca ocasiono varias lesiones de consideración a los periodistas, junto con la ira total del gremio periodístico colombiano e internacional; que no es venida a menos; porque si se supone que el país esta atravesando por un Proceso de Paz entre el Gobierno Nacional y la organización armada FARC-EP, uno de los fines esenciales es garantizar un mayor disfrute de los derechos humanos y civiles; incluyendo la Libertad de Prensa y de Expresión.


A pesar de las múltiples explicaciones que ha dado el ente policial de Colombia de que se trato de un hecho aislado y que se abrió una investigación contra los implicados, es muy dificil entender el por que cuando hay periodistas informando sobre hechos que generan alteraciones al orden público, las libertades civiles y los Derechos Humanos; estos son quienes terminan pagando los platos rotos,al ser agredidos por funcionarios adscritos a la Fuerza Pública, o en su defecto por factores externos (grupos insurgentes, grupos criminales, personas del común, simpatizantes políticos o religiosos, etc). Es dificil comprender si hay realmente intereses involucrados, no solo en la agresión a los periodistas de CityTV, sino con acciones similares que han ocurrido en los últimos años contra periodistas y que van desde agresiones hasta asesinatos como el de Jaime Garzón; o si el problemas de fondo, es un desconocimiento coyuntural de la función del periodismo en un país en conflicto como lo es Colombia. ¿Es acaso un conato de agresión o un motivo de enjuiciamiento o de persecución, el hecho de registrar los acontecimientos diarios, buenos o malos que pasan en nuestra nación? .
La investigación esta abierta, es cuestión de tiempo para saber si la honra de estos comunicadores no quedará por el suelo y sí hechos como este, pasaran a la infamia de la historia, o se repetirán sin ton ni son en nuestra bella pero convulsionada Colombia.

“Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”
Albert Camus (1913-1960)